El impacto del arresto de Maduro en las dinámicas criminales de Venezuela - LaPatilla.com

El impacto del arresto de Maduro en las dinámicas criminales de Venezuela

 

 





 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro eliminó al “cabecilla de una vasta red criminal”. Sin embargo, esto difícilmente modificará la actitud permisiva del Estado venezolano frente al crimen organizado.

Por Insight Crime

Maduro y su esposa, Cilia Flores —también detenida durante la operación estadounidense— actualmente se enfrentan a juicio en Nueva York. Sin embargo, la vicepresidenta Delcy Rodríguez ha asumido el liderazgo inmediato de Venezuela y muchos otros altos funcionarios siguen en sus cargos. Esto indica que el régimen chavista conserva el poder y probablemente seguirá recurriendo a sus vínculos con el crimen organizado para sostenerse.

Aun así, las amenazas persistentes por parte de Washington podrían implicar una evolución del sistema de gobernanza criminal híbrida que Maduro impulsó para mantenerse en el poder en medio del colapso económico.

Nuevo liderazgo, el mismo sistema

Más pragmática y eficaz que Maduro, Rodríguez es una operadora política formidable con credenciales socialistas incuestionables. Su padre fue un guerrillero marxista que murió bajo custodia estatal en la década de 1970. Durante la presidencia de Hugo Chávez, su hermano Jorge ocupó cargos de alto nivel y ella pronto siguió su camino. Sin embargo, fue bajo el gobierno de Maduro cuando alcanzó el círculo más estrecho del poder.

Tras una carrera en la política exterior venezolana y varios años como canciller, Rodríguez asumió la vicepresidencia en 2018 y posteriormente ocupó puestos clave en el área económica. Desde ahí ayudó a Maduro a sortear algunos de los desafíos más graves de los últimos años, como la crisis económica y las sanciones internacionales. Junto con su hermano Jorge —convertido en el principal asesor político de Maduro— encarnan el rostro civil del régimen.

Mientras tanto, las Fuerzas Armadas, que son el pilar central de la estabilidad chavista, siguen bajo el control del ministro de Defensa, el general Vladimir Padrino López, quien está en el cargo desde 2014. Otra figura clave, Diosdado Cabello —quien participó como teniente en el fallido golpe de Estado de Chávez— permanece intacto y continúa como ministro de Relaciones Interiores.

La oposición ha quedado marginada. Está encabezada por la ganadora del Premio Nobel María Corina Machado, quien, pese a estar inhabilitada para las elecciones presidenciales de 2024, logró un respaldo masivo. Su compañero de partido, Edmundo González, quien se postuló en su lugar, habría obtenido alrededor del 60% de los votos, según las actas que la oposición logró recopilar.

Trump calificó a Machado como “una mujer muy agradable”, pero sostuvo que no cuenta con el “respeto dentro del país” necesario para gobernar —es decir, carece de influencia sobre las Fuerzas Armadas y la maquinaria chavista—. En Washington parece haber conciencia de que, por ahora, mantener a un líder chavista en el poder es la única vía para evitar el caos o un conflicto civil. Trump no ha mostrado interés en procesos de construcción institucional, y es poco probable que su base política respalde un despliegue prolongado de tropas estadounidenses en Venezuela o la utilización de recursos para apuntalar a un gobierno no chavista.

En una conferencia de prensa el 3 de enero, Trump anunció que Estados Unidos “administrará” temporalmente Venezuela y afirmó que Rodríguez ya había aceptado acatar sus órdenes. “Ella dijo: ‘Haremos lo que necesiten’”, aseguró Trump. “Fue bastante amable, pero en realidad no tiene opción”. No obstante, esto parece más una expresión de deseo que una realidad. Rodríguez ha calificado la detención de Maduro como un secuestro y ha exigido su liberación.

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