Fernando Luis Egaña: El sol del cártel - LaPatilla.com

Fernando Luis Egaña: El sol del cártel

El jefe político del cártel se encuentra apresado en Nueva York, y ya comenzó el proceso judicial, con base a una lista notoria de graves delitos derivados del accionar del cártel a lo largo de muchos años.

El cártel, erosionado, continúa aferrado a su poder. No puede ser lo mismo por los acontecimientos ocurridos, pero éstos serían, esperemos, el principio del fin para la hegemonía despótica, depredadora y criminal que secuestró a la nación.





La soberanía constitucional reside en la voluntad popular. De manera contundente se expresó en contra de la hegemonía, y la voluntad popular fue aplastada sin miramientos ni disimulos. La soberanía ha estado sometida al cártel y se tiene el deber constitucional de recuperarla y hacerla valer, fundamentada en principios democráticos e institucionales.

Los celestinos nacionales e internacionales que colaboran con la hegemonía, abierta o solapadamente, son cómplices del latrocinio y las atrocidades del cártel, y deberán responder a la justicia. Al menos a su sanción política en el caso de varios celestinos foráneos.

La legitimidad democrática es indispensable para finalizar la tragedia histórica y abrir caminos seguros a un futuro digno y humano. Una dosis de realismo incómodo es necesaria para ello. Los propios poseedores de la legitimidad así lo reconocen.

El sol del cártel ya no está en lo suyo, pero los mandoneros de la hegemonía se agarran a sus privilegios. Y entre esos mandoneros hay personajes de una trayectoria criminal que sacude cualquier conciencia moral.

Lo que está en juego no debe ser el sobado «quítate tú para ponerme yo». No. Es la oportunidad de hacer posible un cambio de raíz hacia la libertad, la justicia social, el orden democrático y soberano, la convivencia, el respeto de los derechos humanos, la paz.

Esta no es una lista de lavandería. Es un conjunto de anhelos nacionales que han sido aprisionados por la hegemonía, es decir por el cártel. Y llega el tiempo de la liberación