Análisis militar e inteligencia: Sí hubo colaboración interna en Fuerte Tiuna para la captura de Maduro

Análisis militar e inteligencia: Sí hubo colaboración interna en Fuerte Tiuna para la captura de Maduro

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El doctor José García, especialista en inteligencia y asuntos militares con amplia experiencia en el análisis del sistema castrense venezolano, ofreció una detallada explicación técnica sobre los hechos ocurridos durante la madrugada del 3 de enero, cuando fuerzas militares estadounidenses ejecutaron una operación de extracción en Caracas que culminó con la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores en Fuerte Tiuna.

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Lejos de tratarse de una acción improvisada, García subraya que se trató de una operación planificada durante meses, basada en una combinación sofisticada de inteligencia humana (HUMINT), inteligencia de señales (SIGINT) y guerra electromagnética. Según el experto, este tipo de operaciones no comienzan la noche en que se ejecutan, sino que requieren un prolongado trabajo previo de recolección de información en terreno y análisis de capacidades defensivas.

El colapso del sistema de defensa aérea

Uno de los elementos que más llamó la atención de la opinión pública fue la ausencia total de reacción del sistema de defensa aérea venezolano. De acuerdo con García, esto se explica por el uso intensivo de guerra electromagnética por parte de Estados Unidos, una capacidad en la que ese país posee décadas de ventaja tecnológica.

Venezuela contaba con sistemas de defensa aérea como los misiles S-300, Buk-2 y Pechora, adquiridos durante el gobierno de Hugo Chávez. Sin embargo, el experto aclara que estos sistemas dependen de radares que pueden ser neutralizados si se logra interferir su espectro electromagnético. Aviones especializados, como los EA-18G Growler, bloquearon el espacio electromagnético, inutilizando los radares y permitiendo el ingreso seguro de aeronaves y helicópteros de asalto.

Antes de la incursión terrestre, se produjo el apagón eléctrico y la destrucción selectiva de baterías antiaéreas ubicadas en puntos estratégicos como Higuerote, La Carlota, la base naval de la Meseta de Mamo y el propio Fuerte Tiuna. La operación incluyó además aeronaves de control aéreo AWACS y cazas F-35 y F-18, sumando alrededor de 150 aviones coordinados en una compleja “orquesta” militar.

Helicópteros, resistencia limitada y neutralización inmediata

La fase final de la operación implicó el ingreso de helicópteros MH-60 y MH-47 que transportaban tropas de élite, entre ellas unidades tipo Delta Force. García explica que estos helicópteros cuentan con sistemas defensivos avanzados capaces de detectar amenazas y desplegar contramedidas como bengalas (flares).

Aunque se registraron intentos de resistencia, especialmente desde sectores como el batallón Ayala, estos fueron rápidamente neutralizados. El uso de misiles antirradiación HARM permitió identificar y destruir cualquier fuente activa de defensa antiaérea. “Cuando un operador ‘pinta’ un helicóptero, básicamente se condena”, señala García, explicando que los sensores detectan de inmediato la emisión y dirigen el ataque.

La presencia cubana y el costo humano

El experto confirmó que el régimen cubano reconoció la muerte de al menos 32 ciudadanos cubanos durante la operación, aunque considera improbable que fueran los únicos. Según su análisis, la presencia cubana en Venezuela no se da en grandes contingentes visibles, sino como una red de “nódulos” de inteligencia distribuidos en unidades clave, especialmente en instalaciones estratégicas como Fuerte Tiuna.

En el caso del batallón Ayala, perteneciente a la Brigada 31 —históricamente considerada una unidad de élite—, se produjo una destrucción significativa, con un número de fallecidos aún indeterminado. García lamenta que muchas de las víctimas fueran soldados jóvenes, reflejo del deterioro estructural de las Fuerzas Armadas venezolanas.

Inteligencia interna y posible colaboración

Uno de los puntos más sensibles del análisis es la convicción del experto de que existió colaboración interna dentro del régimen. García basa esta afirmación en el nivel de detalle operativo revelado posteriormente por los responsables estadounidenses, incluyendo tiempos exactos para abrir puertas blindadas y el conocimiento preciso de los movimientos cotidianos de Maduro.

Este tipo de información, sostiene, no puede obtenerse únicamente por medios satelitales. Requiere inteligencia humana en el terreno y penetración de las comunicaciones internas, capacidades propias de agencias como la CIA.

Un sistema en caos: el poder tras la caída de Maduro

Tras la captura de Maduro, el sistema de poder venezolano —definido por García como un “sistema complejo adaptativo”— entró en una fase de caos. Los principales nodos de equilibrio eran Maduro, los hermanos Rodríguez, *Vladimir Padrino López* y *Diosdado Cabello*. Al desaparecer uno de estos nodos, el sistema busca reconfigurarse rápidamente.

Según el experto, Delcy Rodríguez enfrenta el escenario político más complejo posible: debe equilibrar las exigencias de la administración estadounidense con las presiones internas de actores armados que conservan poder de fuego y enfrentan acusaciones internacionales.

La reciente remoción del general Marcano Tábata y el nombramiento de Gustavo González López al frente de estructuras clave evidencia un reacomodo que fortalece a Cabello y equilibra su poder militar con el de Padrino López.

Los próximos indicadores clave

García identifica varios “observables” que permitirán evaluar el rumbo inmediato del país. El primero es la liberación total de los presos políticos, un paso que considera fundamental y de bajo costo político para el régimen. El segundo es el trato a la sociedad civil, periodistas y medios de comunicación, cuyo respeto sería una señal inequívoca de alineamiento con las exigencias internacionales.

Un tercer indicador es el comportamiento del sector petrolero y el levantamiento o mantenimiento del bloqueo. El experto señala movimientos irregulares de tanqueros y posibles coordinaciones con Rusia como señales que Washington observa de cerca.

Un equilibrio frágil y un futuro incierto

Para José García, el escenario venezolano permanece altamente inestable. Cabello, sostiene, apuesta por una estrategia de confrontación prolongada y militarización irregular mediante colectivos armados, buscando diluir la frontera entre combatientes y población civil. Sin embargo, advierte que Estados Unidos posee una superioridad tecnológica abrumadora y ha demostrado disposición para actuar de forma quirúrgica ante violaciones graves de derechos humanos.

“El sistema está recalculando”, concluye el experto. “Pero el margen de maniobra es cada vez más estrecho”.