Cara y sello: Urgencia de bienestar frente a los desechos del poder, por Abraham Sequeda - LaPatilla.com

Cara y sello: Urgencia de bienestar frente a los desechos del poder, por Abraham Sequeda

Pertenece a la tradición política nacional el refugio en pactos y acuerdos nacidos de trémulas legalidades. Sin embargo, hoy la población venezolana los rechaza con hastío; ha comprendido que tales arreglos solo han servido para postergar la libertad amplia y total que el país reclama, en lugar de cimentarlas. 

El vacío de libertades ha sido fiel reflejo en los poderes públicos desde que se tiene conocimiento, desde que una democracia se comenzó a edificar (incluso antes del bipartidismo), cuya estabilidad también dependía de un pacto.





Si hoy día se ha extendido la urgencia de esa libertad en el país, es porque realmente se trata de una necesidad agobiante y más allá de eso, una deuda que la propia sociedad tiene hacia sí misma.

Es repugnante cómo la serpiente se retuerce en su desespero; mordiéndose su propia cola por el agotamiento del tiempo. Intenta sobreponerse y establecer su miserable voluntad.

Pero lo más preocupante no es una conducta propia de los que comercializan con el sufrimiento de la gente, sino una ausencia y tal vez poca luminosidad desde cada individualidad sobre la cual reposan las iniciativas necesarias y urgentes en cada ámbito de acción en la construcción de una sociedad diferente.

Todo ello gira en el arreglo político de los desechos del poder, los fracasados, los alienados, mezquinos de su propia sobrevivencia; pero no se considera como competencia la atención a una sociedad que debe edificarse para su prosperidad: un sistema educativo probo, un sistema de salud confiable, eficiente y de calidad, libertad de tránsito y de empresa, conectividad digital, orden jurídico, industrialización sobre las propias materias primas del país.

Una sombra amenaza aún las expectativas genuinas del bienestar de la nación y eso no solamente merece el rechazo profundo, sino el liderazgo (pasivo o activo) y la terquedad de los que creen en un futuro bueno.