
En medio de la escalada de tensiones entre Estados Unidos y Venezuela que culminaron con la captura de Nicolás Maduro, la administración Trump ha estado enviando inmigrantes venezolanos a México al menos desde diciembre.
Por El Nuevo Herald
El Miami Herald habló con inmigrantes venezolanos, entre ellos una madre soltera con dos hijos pequeños y un hombre que había huido de las autoridades venezolanas y luego de un grupo guerrillero en Colombia, así como con sus familiares. Ellos aseguran que fueron retenidos en centros de detención en Texas antes de ser entregados a las autoridades mexicanas. Posteriormente, el gobierno mexicano los trasladó en autobús a la ciudad sureña de Villahermosa, donde la violencia y el crimen organizado se han intensificado en los últimos años, así como al municipio de Palenque, en el estado de Chiapas, cerca de la frontera con Guatemala.
“Una vez que entré en detención migratoria, lo perdí todo”, dijo Omar Vergara Flores, un hombre de 36 años que acababa de comprar una casa en Austin con su esposa y planeaba adquirir una franquicia de construcción.
Un administrador de un albergue en Villahermosa, capital del estado de Tabasco, dijo al Herald que su centro ha recibido a varios hombres, mujeres y niños venezolanos deportados desde Estados Unidos desde que Caracas anunció el 12 de diciembre que Washington había suspendido unilateralmente los vuelos de deportación a Venezuela.
Las deportaciones de Estados Unidos a Venezuela están fuertemente influenciadas por las relaciones políticas entre ambos países. El último vuelo estadounidense con inmigrantes enviados a Venezuela salió el 10 de diciembre, según Human Rights First, una organización que monitorea y analiza las deportaciones, aunque Estados Unidos no ha anunciado públicamente la suspensión.
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