
A pesar de las exigencias explícitas de la administración Trump de romper lazos con redes hostiles a Washington, el chavismo reafirmó este viernes 9 de enero su estrecha colaboración con el Kremlin. En un encuentro de alto nivel con el embajador ruso Sergey Mélik-Bagdasárov, el régimen dejó claro que mantiene activa su agenda de cooperación con Moscú, ignorando —al menos en este frente— la condición estadounidense de expulsar a agentes extranjeros para evitar una nueva intervención militar.
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Durante la reunión entre el embajador ruso e Yván Gil, el chavismo recibió un «renovado mensaje de solidaridad y apoyo» por parte de Vladimir Putin ante lo que ambas naciones califican como el «secuestro» de Nicolás Maduro y Cilia Flores. La narrativa conjunta condena la operación estadounidense del 3 de enero como una «agresión militar ilegal e injustificada», denunciando además la muerte de más de un centenar de civiles y militares.
El mensaje publicado en el Telegram de Gil, subraya que Caracas y Moscú coincidieron en la importancia de «defender conjuntamente» el diálogo y la soberanía frente a las acciones de fuerza. Lejos de marcar distancia, como sugirió el equipo de Trump, el chavismo y el diplomático ruso se comprometieron a «seguir trabajando la agenda de cooperación entre ambos países», lo que sugiere que la infraestructura de apoyo ruso en Venezuela se mantiene operativa.
Este movimiento diplomático tensa la cuerda con Washington, que días antes había filtrado a través de Politico que una de las tres condiciones innegociables para la supervivencia de Rodríguez era la expulsión de agentes de Irán, Cuba y otras redes adversarias, categoría en la que la Casa Blanca ubica la influencia rusa en la región.
