Luis Barragán: Muchos meses de soledad - LaPatilla.com

Luis Barragán: Muchos meses de soledad

Absolutamente inesperado el presente siglo, cada uno los acontecimientos que lo definen amerita de una necesaria y, en todo lo posible, profunda reflexión. Y esa reflexión a la que nos referimos, nos lleva a reivindicar la política y lo político en la búsqueda de los intérpretes más capaces de expresar ese liderazgo que nunca saldrá de una caja de detergentes.

Demandar la densidad de un pensamiento para la acción correspondiente, es fácil, demasiado fácil, pues, lo difícil es lograrlo sin la extensión e intensidad de un debate que acá es hoy difícil de dar libérrima y públicamente. Es de suponer que, fuera del país, sin la presión y tensión inmediata de las circunstancias de cualquier ralea, hay condiciones para ello, sobre todo, sintiéndose muy firme el compromiso con el país en medio de las labores personales de supervivencia.





Más allá de las fronteras, luce natural la multiplicidad de aplicaciones, programas, podcasts, testimoniales, entrevistas y reseñas de venezolanos con inmensos deseos de comunicar la realidad del país. Y, suele ocurrir, por decir lo menos, los hay de personas bien y mal intencionadas, sinceras y tramoyeras, curiosas y profesionales del periodismo, honestas y palangristas, bregadoras y oportunistas, orientadoras y agitadoras, líderes y asomados, entre una variedad inmensa que solo las redes digitales son capaces de dispensar.

Aquellos caracterizados por la sobriedad, sindéresis y prudencia en sus transmisiones cotidianas, tienen en la acera del frente a los atorrantes, malabaristas, piratas y megalómenos que, en todos los casos, ya se ven con un regreso al país que nunca antes supo de ellos, aspirando a grandes responsabilidades de conducción como derecho adquirido. Esta especie o subespecie de sujetos, por general, huérfanos de predicado, es la que cuenta los pollitos antes de nacer, y nos remite a aquella anécdota clásica del que grita jubiloso porque se ve una luz al final del túnel ignorando sí realmente lo es, o se trata de un ferrocarril que se nos viene encima.

Serán muchos los meses que tendremos para encarar acá la realidad desmaquillada y cruda, importándoles un bledo nuestra soledad a los que vociferan las miles de victorias a siderales kilómetros de Venezuela, mientras otros están atentos, moderados, pendientes, ocupados de nuestra suerte, sabiendo que se hace camino al andar (¿no es así, don Antonio?). Por lo visto, hasta ahora, presentimos, y es solo eso, que ya echamos a andar.