
Todo indica que Venezuela se convierte en colonia por tercera vez en su historia. La primera y más conocida ocurre durante el dominio español, cuando comienza el llamado período Colonial que se extiende desde el siglo XVI hasta el primer cuarto del siglo XIX cuando, con la caída de Puerto Cabello, en 1823, se expulsa definitivamente el último vestigio del ejército español en el país.
Al inicio del siglo XXI durante el gobierno de Hugo Chávez Frías se produce la colonización del país por parte de los cubanos, que, por razones que solo un psiquiatra podría explicar, el entonces presidente venezolano queda sometido a la voluntad de Fidel Castro, el gobierno de Maduro, que es demostrablemente ficha del gobierno de esa isla, le da continuidad al proyecto entreguista de la soberanía nacional a Cuba.
Ahora, con los acontecimientos de la semana pasada donde Trump logra apresar y extraditar a Maduro, e inmediatamente, designar a Delsy Rodríguez para encabezar la transición – a no sabemos dónde – Venezuela comienza nuevamente a ser colonia extranjera. De acuerdo con la declaración del mismo Donald Trump: “We are going to run the country until such time as we can do a safe, proper and judicious transition” que se traduce como: “Vamos a gobernar el país hasta que podamos hacer una transición segura y legal”.
El poder del presidente norteamericano sobre la nueva figura presidencial de Delsy Rodríguez, es evidente, ya que consigue de inmediato una serie de concesiones, que apenas hace una semana se consideraban imposibles.
Primero, le ordena la excarcelación de los presos políticos, siguiendo esta línea, desde la Asamblea Nacional se anuncia que se procederá a poner en libertad a un grupo importante de presos políticos, sin embargo, de al menos un millar de opositores encarcelados, apenas un puñado, que no llega ni a una veintena, han sido liberados, como Rocío San Miguel, valiente activista de Derechos Humanos, el dirigente opositor Biaggio Pilieri, mientras que de Rafael Tudares Bracho yerno del presidente electo Edmundo González, Juan Pablo Guanipa, y sobre la mayoría de los presos políticos, hasta el momento en que redactamos este artículo, no se tiene noticias ciertas acerca de su puesta en libertad.
La siguiente disposición que toma tiene que ver con el petróleo contenido en los barcos incautados por el gobierno norteamericano, 50 millones de barriles, que, de acuerdo con sus declaraciones, fueron vendidos en el mercado internacional, con ese dinero se hará un Fondo para Venezuela administrado por USA para inversiones y gastos en “beneficio” de pueblo venezolano.
Tercero, aseguró que las empresas petroleras norteamericanas en Venezuela. podrían invertir y reconstruir la industria petrolera venezolana, con “seguridad total” para sus inversiones y operaciones. Propuso que las empresas aporten hasta $100.000 millones de su propio capital para reconstruir los activos y aumentar la producción. La disposición de los ingresos petroleros, lo hará, directamente la administración norteamericana, no el gobierno nacional a través del BCV.
Si los antecedentes históricos tienen alguna significación, podemos presumir que el presidente Donald Trump actuará igual que Felipe V creará una empresa semejante a la Compañía Guipuzcoana de Caracas para administrar el monopolio petrolero, antes cacaotero, y nombrar a un Intendente (militar), su Embajador, para gobernar la Provincia. Así lo entendemos, toda vez que desde la Casa Blanca anuncia que decidirá qué compañías tendrán el derecho de operar en Venezuela bajo su supervisión, insistiendo en que trabajarán con la administración estadounidense, no directamente con el Estado venezolano actual.
Los acontecimientos se suceden rápidamente y podríamos especular que el venezolano de a pie prefiere ser una colonia norteamericana que una cubana, pero también, siguiendo los antecedentes históricos, llegará el momento que el “Bravo Pueblo” exija su Independencia.
Gerardo Lucas. Economista e Historiador. Https// [email protected]
