
“Ojalá mejoren los sueldos. Ya no se puede con esta inflación”, dice la docente Marieta Ochoa de 47 años. Como muchos en Venezuela, confía en que los acuerdos con Estados Unidos “ayuden a mejorar la economía” y se traduzcan en mejores condiciones de vida.
Por Ahiana Figueroa | Infobae
La operación militar estadounidense que derrocó a Nicolás Maduro cambió radicalmente el escenario en el país y las expectativas para la economía. Hasta el viernes 2 de enero, había una máxima confrontación entre ambos países: sanciones más severas sobre la industria petrolera, incautación de tanqueros y un fuerte efecto disuasorio sobre otros buques.
Venezuela vendía petróleo con descuento de hasta un 50%, con un bajo nivel de producción y exportación. Profundizó el uso de criptomonedas para aumentar el flujo de divisas ante la ausencia de inversiones extranjeras, mientras que la inflación se desborda y aniquila los salarios absurdamente bajos.
“El acercamiento entre Washington y Caracas podría traducirse en una flexibilización de las sanciones, la restauración de las exportaciones petroleras y los flujos de divisas”, afirmó Alejandro Grisanti, director de la consultora Ecoanalítica.
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