Julio César Arreaza B: La droga los acabó - LaPatilla.com

Julio César Arreaza B: La droga los acabó

El tiempo en que me desempeñé como secretario del Consejo de Ministros (1984-1990), coincidió con la época fundacional de la Comisión Nacional contra el el Uso indebido de la Droga (Conacuid), siendo su presidente el brillante abogado Bayardo Ramírez Monagas, quien fuera mi profesor en la Facultad de Derecho de la UCAB.

El presidente JaimeLusinchi le brindó decidido apoyo durante su gestión, lo cual se tradujo en logros notables en el combate de ese flagelo. En cierta forma, me correspondió fungir como enlace del Dr. Bayardo Ramírez con la Presidencia de la República.





Durante ese tiempo terminé de concientizar sobre lo letal que es la droga para la juventud, su enemigo número uno, que termina matándola. Asimismo, comprendí lo fundamental que resulta el combate frontal contra las actividades del narcotráfico, considerando que esos delitos no calificaban entonces para el otorgamiento de indultos.

Sirva el anterior prolegómeno para, con base firme, expresar mi indignación contra el vuelco hacia el foso que se le dio al trabajo previo.

Con la llegada del narcorégimen, los avances alcanzados -traducidos en leyes, convenios internacionales, políticas públicas y buenas prácticas, dirigidas al combate efectivo del flagelo- fueron paralizados.

Con el arribo del ecosistema criminal al poder, que ha venido destruyendo el país por 27 años, la lucha contra los narcos cesó y las mafias del negocio, cárteles y guerrillas pasaron a ser aliados del régimen. Se llegó al extremo de que, según información comprobada internacionalmente, alijos cargados en aviones fueron despachados en alguna ocasión por la rampa 4, reservada para uso presidencial.

Con el tiempo, una cuarta parte de la población venezolana se vio obligada a partir al exilio, y el narcorrégimen aprovechó el boquete dejado abierto para inundar con toda clase de maleantes-como el Tren de Aragua-, a otras naciones, con la idea de afectar a sus juventudes mediante la droga y, de esa manera, debilitar esas sociedades, infiltrarse y promover el atroz socialismo del siglo XXI.

Corren por las redes muchas explicaciones sobre lo ocurrido el 3 de enero y se formulan diversas hipótesis. Estoy persuadido de que, como reza el dicho, “a confesión de parte, relevo de pruebas”, vistas las declaraciones de los deslenguados matarifes del régimen y la comprobación, por parte de un país puntero, del número de muertos anuales de jóvenes causadas por la droga que salía impunemente de Venezuela.

Este factor sería una de las razones de lo que hoy sucede, sumado a otros elementos, como el robo brutal y descarado de la soberanía popular ocurrido el 28 de julio de 2024. Fíjense que pasaron años y los ciudadanos hicieron de todo; sacrificaron incluso la vida de los más jóvenes, armados apenas con escudos de cartón.

Al final, la ignominia, como Chacumbele, se mató solita por su desparpajo en el tema y manejo de la droga como recurso de incursionar en su fallido despropósito del socialismo del siglo XXI.
Es la droga, estúpido. Y así fue.

! Libertad para los presos políticos !