
La aparente mejora de sensaciones transmitida en la final de la Supercopa no ha sido suficiente argumento para que Xabi Alonso continúe como entrenador del Real Madrid. El desgaste de las últimas semanas, las malas sensaciones que emitía el equipo en el aspecto físico, las muchas lesiones, el distanciamiento con hombres clave del grupo y los pocos signos que emitía el entrenador de poder dar la vuelta a la situación han sido los factores que han llevado a un adiós precipitado de un proyecto que se inició en junio con el Mundial de Clubes (le hubiera gustado empezar con la nueva temporada), pero que desde el inicio del mes de diciembre empezó a ensombrecerse, con la el ruido de la destitución sobrevolando cada día y cada partido, especialmente tras el choque ante el Celta.
Tras el regreso del equipo blanco del viaje a Yeda, Florentino Pérez, José Ángel Sánchez y Xabi Alonso se reunieron y decidieron de común acuerdo resolver el contrato que unía a ambas partes hasta el 30 de junio de 2028. El sustituto ya estaba elegido y no es otro que Álvaro Arbeloa, que será entrenador del Real Madrid lo que resta de temporada y una más. En los próximos días el hasta ahora entrenador del Castilla firmará su nuevo contrato como máximo responsable del primer equipo.
Lo que parecía un salvoconducto para continuar al menos unos partidos más, se convirtió en un adiós, en una última presencia en el banquillo del ya exentrenador del Real Madrid. La derrota ante el Barcelona ha sido el golpe definitivo para dar forma una decisión que venía fabricándose desde los primeros días del mes de diciembre.
Los dirigentes del club blanco exigieron al técnico cambios en la dinámica del equipo, con especial incidencia en el apartado físico, tanto de condición como con las muchas lesiones que sufría y sufre la plantilla madridista, las últimas en Arabia Saudí, con Valverde y Huijsen uniéndose a la lista de bajas.
Para leer la nota completa ingrese AQUÍ

