Roberto Marrero atribuyó lentitud de excarcelaciones a falta de consenso en el chavismo

Roberto Marrero atribuyó lentitud de excarcelaciones a falta de consenso en el chavismo

Foto: Daniel Vara

 

El exsecretario de la Asamblea Nacional, Roberto Marrero, vinculó este lunes 12 de enero el estancamiento en el proceso de excarcelaciones a la incapacidad dentro del chavismo para lograr una postura unificada frente a la crisis actual. Durante una conversación exclusiva con La Patilla, el dirigente opositor analizó la lentitud de las medidas y argumentó que, más allá de una simple maniobra de distracción, la demora evidencia las profundas fricciones que impiden a los factores de poder concretar un acuerdo interno sobre el destino de los presos políticos.

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Marrero aseguró que la liberación plena de los presos políticos constituye el requisito indispensable para iniciar cualquier proceso de transición en Venezuela. El dirigente opositor analizó el escenario actual tras la operación militar del 3 de enero y advirtió que, sin este paso previo, no existe posibilidad real de una reconciliación nacional efectiva.

En esa línea, valoró positivamente que tanto los factores democráticos venezolanos como la administración de Donald Trump coinciden en esta exigencia fundamental. Para el exparlamentario, el hecho de que todos los actores estén «en la misma página» representa un avance inédito en 27 años de lucha política, pues se estableció un consenso claro sobre la indivisibilidad de la libertad de los detenidos como condición sine qua non para avanzar hacia la democracia.

No obstante, el expreso político reconoció la lentitud del proceso, contrastando las apenas 56 excarcelaciones confirmadas hasta la publicación de esta nota frente a una población penal por motivos políticos que supera las 800 personas. «Si no hay liberación de presos políticos, no hay posibilidad de transición. Todo lo demás es secundario», sentenció Marrero, quien instó a no perder el foco sobre este objetivo humanitario y político.

El dirigente enfatizó que las medidas de gracia deben incluir obligatoriamente a figuras emblemáticas para demostrar una voluntad real de cambio. Mencionó específicamente casos como los policías del 11 de abril, los hermanos Guevara, Roland Carreño, Freddy Superlano y el equipo de campaña de María Corina Machado, argumentando que si el chavismo no asume el costo político de liberar a estos perfiles altos, la entrega del poder resulta inverosímil.

«Todos los que están presos son presos injustos, todos son humanos que no deben estar presos, todos tienen los mismos derechos, pero estamos hablando desde el costo político. Si no liberan a los que más costo político les genera, mucho menos hay una transición al poder, porque si no suma el costo político de liberar a un preso emblemático, como Rafael Tudares o Roland Carreño, es absurdo creer que van a acceder, entregar el poder y una transición democrática en meses o en un año», dijo.

Sobre la demora en los procedimientos, Marrero desestimó que se trate de una simple táctica dilatoria o de «mamar gallo» a la comunidad internacional. Atribuyó el retraso a una posible falta de consenso interno entre las facciones del madurismo y el chavismo tradicional, quienes enfrentan una nueva realidad geopolítica tras la captura de Nicolás Maduro que alteró la ecuación de poder dentro de la coalición dominante.

En relación con los símbolos de la represión, el entrevistado propuso el cierre definitivo de El Helicoide y su transformación inmediata en un «museo de la dictadura». Marrero argumentó que la sociedad venezolana necesita preservar la memoria histórica de los horrores vividos para evitar repetir los errores del pasado, al señalar que absolutamente todos los recluidos en esa sede del Sebin son presos políticos que deben recuperar su libertad.

El exsecretario de la AN también reflexionó sobre la responsabilidad social en el auge del autoritarismo, calificando los procesos electorales pasados como un «suicidio» democrático. Instó a establecer mecanismos educativos y culturales, como el museo propuesto, para que las futuras generaciones comprendan la gravedad de haber entregado el poder a un liderazgo militarista y evitar que figuras similares resurjan en la historia nacional.

«Que sepan lo que pasó y no lo olviden, porque quizás fue un error no haber hecho un museo de la dictadura y no recordamos los horrores de Pérez Jiménez y los horrores de Gómez (…) hay que explicarle a la sociedad que esas cosas pasan, y no pasan por casualidad, pasan porque llegan al poder personas de tinte autoritario que una vez que llegan se quieren quedar para siempre, como lo fue Chávez, como lo es Maduro, como lo fue Fidel Castro, como lo fue Gómez, como lo fue Pérez Jiménez», argumentó.

Del mismo modo, Marrero denunció con firmeza la «indolencia» sistemática del Estado que derivó en la muerte bajo custodia de presos como Alfredo Díaz. Criticó que situaciones prevenibles con medidas humanitarias, como el arresto domiciliario ante crisis de salud, fueron ignoradas por el sistema judicial y la Fiscalía, lo que convirtió a las cárceles en centros donde la vida de los disidentes corre peligro constante.

«La única manera de que no mueran en la cárcel es que no sean encarcelados, y son víctimas de la cárcel. La solución es que más nunca haya presos políticos», mencionó Marrero.

Así mismo, relató episodios de crueldad burocrática, como la negativa de visita al hijo de Roland Carreño en El Rodeo por no presentar la partida de nacimiento del padre. El dirigente calificó estas acciones como torturas psicológicas ejecutadas por funcionarios sin formación, quienes actúan bajo la lógica de deshumanizar al recluso y a sus familiares como parte del castigo político. «Las dictaduras son así. Trabajan con lo peor de la sociedad», expresó.

Finalmente, recomendó a quienes recuperen su libertad en los próximos días a mantener la prudencia hasta que se concrete la estabilización del país. Marrero auguró que, de lograrse los consensos para las liberaciones, el proceso culminará inevitablemente en una elección democrática «donde sin duda va a ganar María Corina Machado» y así poner fin a la hegemonía chavista.