
«Nuestra patria es inexpugnable, nadie podrá tocar ni un centímetro de la patria, que es sagrada».
Con estas palabras pronunciadas en 2013, Nicolás Maduro aseguraba que su gobierno había instalado «el sistema antiaéreo más poderoso del mundo» para que «jamás algún avión extranjero pueda entrar a hollar el sagrado cielo de la patria».
Por Juan Francisco Alonso | BBC mundo
Sin embargo, el 3 de enero pasado, casi 13 años después del anuncio de Maduro, no uno, sino más de 150 aviones y helicópteros estadounidenses atravesaron el espacio aéreo venezolano y llegaron hasta Caracas en una inédita operación militar que terminó con la captura del gobernante y de su esposa, Cilia Flores.
Los videos y grabaciones de los sucesos que han circulado por redes sociales apenas muestran resistencia por parte de las costosas baterías antiaéreas venezolanas, lo cual ha reforzado la tesis de que hubo algún tipo de colaboración interna, una versión rechazada por las autoridades.
«Aquí nadie se entregó, aquí hubo combate y hubo combate por esta patria y hubo combate por los libertadores», declaró la presidenta encargada Delcy Rodríguez durante un acto en homenaje a las víctimas militares celebrado cinco días después de los sucesos.
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