
Un ruido extraño despertó a Yaacob Harary dentro de su celda en la cárcel El Rodeo I de Venezuela. Cuando el argentino-israelí de 72 años abrió los ojos, vio a su socio y compañero de cautiverio, Douglas Javier Ochoa, con el cuello cortado. Intentaba suicidarse. Ya había perdido mucha sangre. Empezó a gritar para que se acercaran los guardias y logró que recibiera atención médica. Tras una intervención quirúrgica y transfusiones, Ochoa se salvó.
Por: Clarín
La escena fue en la misma prisión donde está detenido el gendarme argentino Nahuel Agustín Gallo. Ocurrió apenas tres días antes de que el régimen chavista liberara a Harary, nacido en Argentina y con ciudadanía israelí, y quien ya está en Tel Aviv.
La hijastra de Yaacob Eliahu Harary habló con Clarín y contó parte de las charlas telefónicas con su padrastro. Aseguró que se comunicó tanto el lunes como el martes.
«Acabo de salir del infierno», fue lo primero que le dijo a su hijastra y está muy preocupado por su socio. Maltratos, vejámenes -en especial a los presos venezolanos- y medicación psiquiátrica sin que los detenidos la necesiten, son algunas de las atrocidades que contó.
Mientras estuvo confinado, su pareja murió y nunca se lo comunicaron. Estuvo 15 meses incomunicado. Pero además, su espeluznante historia terminó frente a frente con el propio Diosdado Cabello, número dos del régimen, esta semana. El actual ministro de Interior y hombre fuerte del chavismo llevó a Harary desde El Rodeo I hasta donde se reúne la comunidad judía de Caracas.
Yaacob es arquitecto de profesión, pero tiene otra pasión. «Ama producir alimentos y ese tipo de cosas con animales», cuenta Emma a Clarín.
Nacido en San Juan, vivió en varios países como Panamá, Israel o Ecuador, donde hoy vive su hijastra. En 2017, Yaacob trabajaba en Panamá y conoció a Gloria, una mujer venezolana con quien inició una relación. Convivió con ella, y también con sus dos hijos. Ese año, los cuatro se mudaron a Ecuador.
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