La caída del "capo dei capi" de la Cosa Nostra: de una infancia dura al líder más temido de la mafia siciliana - LaPatilla.com

La caída del “capo dei capi” de la Cosa Nostra: de una infancia dura al líder más temido de la mafia siciliana

Salvatore Riina, jefe de la Cosa Nostra, permaneció prófugo durante más de dos décadas antes de ser capturado en 1993 (Grosby)

 

A Salvatore “Totò” Riina, capo mafioso de la Cosa Nostra, lo conocían como “La belva” (La bestia). También, por su baja estatura, como “u curtu” (el corto), como pronuncian los sicilianos utilizando mucho la letra U. Medía 1,58 metros. Este hombre, nacido en 1930 en Corleone, un pueblo del interior de Sicilia, vecino a Palermo, sembró el terror durante largas décadas, tanto entre los pobladores como dentro de la propia organización.

Por infobae.com





Corleone remite inevitablemente a la saga El Padrino, como el lugar de origen de Vito Andolini, quien al llegar a Estados Unidos recibe por una confusión del funcionario de inmigración el apellido Corleone: Vito Corleone.

Desde 1969 pesaba sobre él una orden de detención; sin embargo, fue capaz de permanecer en la clandestinidad durante 25 años.

El capo dei capi murió en 2017 mientras cumplía múltiples condenas a prisión perpetua. Bajo su mando, a partir de los años setenta, fue responsable de ordenar más de un centenar de asesinatos, incluidos los de los jueces antimafia Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, en 1992. Por si fuera poco, fue uno de los cerebros de los atentados de 1993 que dejaron diez muertos en Roma, Milán y Florencia. Durante mucho tiempo negó pertenecer a la Cosa Nostra. Recién en 2009, luego de una sanguinaria carrera delictiva, admitió parcialmente su papel.

El día que lo vieron llorar

Salvatore, que llevaba el nombre de su abuelo, nació en el seno de una familia campesina, numerosa y humilde. Su padre trabajaba en la finca del barón Guglielmo Inglese y, en su tiempo libre, labraba la tierra que su esposa había heredado de su padre. Totò era el segundo de seis hermanos. La mayor era Caterina (1928-2008); después de él nacieron Gaetano (1933-2024), Francesco (1936-1943), Arcangela (1939-2019) y Giovanna Francesca (1943).

La tragedia lo golpeó a los 13 años y, según testimonios de la época, fue la única vez que lo vieron llorar en público. Perdió a su padre y a su hermano menor, Francesco, en un accidente del que él se salvó de milagro. Su padre intentaba extraer pólvora de un proyectil de un cañón estadounidense que habían encontrado en un terreno, con la intención de revenderla. También estaba allí su hermano Gaetano, quien resultó herido por metralla en la cara y una pierna. Totò, que se encontraba sentado en un rincón, lejos del artefacto, salió ileso.

El funeral de su padre y de su pequeño hermano se realizó en la iglesia de Santa Rosalía, en Corleone, una de las tantas erigidas en el pequeño pueblo conocido como la città delle cento chiese (la ciudad de las cien iglesias), muchas de ellas del Medievo y el Renacimiento, cuyas campanas al unísono reflejan la profunda religiosidad de sus habitantes.

Viuda y a cargo de tantos hijos, su madre, María Concetta Rizzo, llevaba a los chicos a la plaza para ofrecerlos como jornaleros. Así fue como Salvatore encontró una actividad violenta y más redituable en la banda de Luciano Liggio, de la que también formaba parte su tío paterno, Giacomo. Robaban granos y ganado.

Riina participó de una ceremonia de iniciación mafiosa, con el punciutu: un pinchazo con una espina de una rama de naranjo amargo que le dio el propio Luciano Liggio, para que brotara sangre. Esa sangre se utilizaba para manchar una imagen sagrada. El iniciado sostenía la estampa mientras era prendida fuego lentamente y juraba lealtad. Se trataba de un compromiso de obediencia absoluta, silencio y fidelidad a la organización, por encima incluso de los lazos familiares.

La banda de Liggio respondía al jefe mafioso de Corleone, el doctor Michele Navarra, médico cirujano y delincuente profesional.

Para leer la nota completa pulse Aquí