
En el mundo del tatuaje, pasar del papel a la piel no se trata solo de tener un talento innato. Es fundamental contar con una precisión muy cuidadosa y una buena comprensión de cómo funcionan la luz y la sombra. Para Luis Alberto Carrasquero, esta transición no fue solo artística, sino también vital. Nacido en el estado Zulia, Venezuela, tomó la decisión de abandonar los libros de Contaduría para sumergirse en una disciplina donde el margen de error es inexistente. Su historia es la de un profesional que entendió que la piel no es solo un lienzo, sino un órgano vivo que demanda respeto, técnica y una visión a largo plazo.
Por: Geraldine González
Tras años de formación y disciplina en su tierra natal, Carrasquero decidió cruzar fronteras, llevando consigo una propuesta centrada en el realismo de alto impacto. Su llegada a los Estados Unidos no fue la de un improvisado, sino la de un artista con el conocimiento necesario para competir en los escenarios más exigentes del gremio. Su nombre empezó a ganar peso en el circuito de convenciones norteamericanas tras obtener galardones en la Triple Crown Tattoo Expos 2025 en Kentucky y en la Middle Tennessee Tattoo Expo 2025 en Nashville, hitos que lo posicionan como un exponente internacional del realismo. Hoy, radicado en suelo estadounidense, no solo tatúa; construye obras que desafían el paso del tiempo, equilibrando la intensidad del color con la sobriedad del blanco y negro.
Luis Alberto, tu formación académica inicial fue en Contaduría. ¿Cómo se produce ese quiebre interno en el que decides que tu vida pertenece al arte y no a esa carrera?
«Me inicié en el mundo del tatuaje, impulsado por una inclinación muy fuerte hacia el dibujo, una pasión que me acompañaba desde joven. Aunque estudié Contaduría, sentía que ese camino no era el que realmente me representaba. El tatuaje apareció como una forma de unir arte, técnica y expresión personal, y rápidamente se convirtió en mi verdadera vocación».
Venezuela fue el escenario de tus primeros pasos. En un entorno donde a veces los insumos y el acceso a la información técnica eran limitados, ¿cómo definirías esa etapa inicial en tu carrera?
«Esa etapa fue de mucho aprendizaje, disciplina y sacrificio. Trabajé intensamente en desarrollar una base técnica sólida, entendiendo la piel, los procesos y la responsabilidad que implica tatuar. Fue una etapa clave para formar mi carácter profesional. Los desafíos principales fueron precisamente ese acceso limitado al conocimiento y a la información valiosa para mi aprendizaje».
El realismo es, quizás, la rama más exigente del tatuaje porque no permite errores de proporción. ¿Qué es lo que buscas transmitir a través de tus piezas?
«Mi estilo se enfoca principalmente en el realismo, tanto en blanco y negro como en color. Busco un alto nivel de detalle, profundidad y lectura visual. Lo más importante para mí es cuidar siempre la composición y garantizar la durabilidad del tatuaje con el paso del tiempo; que la pieza se vea bien hoy y dentro de diez años».
Has logrado triunfar en convenciones de renombre en Estados Unidos, como la Triple Crown Tattoo Expos 2025 en Kentucky y la Middle Tennessee Tattoo Expo 2025 en Nashville. ¿Qué siente un artista al ver que su trabajo es reconocido con un «Best of Show» o premios en categorías de «Color» frente a talentos de todo el mundo?
«Ha sido una experiencia de alto crecimiento profesional. Es un mercado exigente que valora la calidad y la constancia. Ganar el premio en la categoría ‘Best of Show’ en la Triple Crown Tattoo Expos 2025 en Owensboro, Kentucky, y el tercer lugar en ‘Color’ en la Middle Tennessee Tattoo Expo 2025, en Nashville, me ha permitido seguir elevando mi nivel. El haber tenido la oportunidad de llevar mi arte a diferentes países, por invitaciones de estudios y participaciones en convenciones, ha enriquecido enormemente mi visión artística».

La ejecución de estas piezas no es inmediata. ¿Cómo es el proceso de sentar a un cliente durante sesiones que pueden durar días enteros?
«Depende del tamaño y la complejidad del diseño, pero generalmente, una pieza de gran formato puede tomar entre 2 y 3 días, divididos en varias sesiones. Esto es fundamental para asegurar la mejor calidad posible y, sobre todo, para garantizar el cuidado adecuado de la piel del cliente durante el proceso de cicatrización».
Ahora que estás radicado en Estados Unidos y tu nombre tiene un peso propio en la industria, ¿hacia dónde apunta la evolución de Luis Alberto Carrasquero?
«Me proyecto como un artista en constante evolución. Mi objetivo es consolidar mi nombre a nivel internacional, participar en más convenciones, colaboraciones y proyectos de alto nivel. No quiero dejar de perfeccionar mi técnica; el objetivo es que cada pieza sea mejor que la anterior».
