
En una entrevista, la periodista y escritora venezolana Ibéyise Pacheco ofreció un análisis descarnado sobre el rol que han jugado Jorge Rodríguez y Delcy Rodríguez en el poder, su forma de operar, sus motivaciones personales y el peligro que, a su juicio, representan para cualquier proceso de transición democrática en Venezuela.
Pacheco, autora de un libro de investigación publicado hace seis años, sostiene que los hermanos Rodríguez nunca fueron improvisados dentro del chavismo. Por el contrario, afirma que desde muy temprano se trazaron objetivos claros, se organizaron meticulosamente para alcanzarlos y demostraron estar dispuestos a hacer “cualquier cosa” con tal de lograr el poder político.
“Son disciplinados, fríos, organizados y planificadores. Se reparten responsabilidades, las asumen con eficiencia y multiplican su poder”, explica la periodista, quien asegura que durante años el país político y la sociedad venezolana subestimaron la verdadera dimensión de ambos personajes.
El resentimiento como motor político
Uno de los elementos más relevantes del análisis de Pacheco es el componente emocional y psicológico que, según ella, guía la conducta de los hermanos Rodríguez. Recuerda declaraciones públicas, incluso en programas televisivos, donde se evidenciaba un profundo resentimiento y un deseo explícito de venganza, sentimientos que terminaron canalizándose a través del ejercicio del poder.
“Ese odio es parte de su vida. No es una hipótesis. Fue expresado públicamente”, señala. A ello suma otro factor determinante: el apego al dinero y al control burocrático, elementos que, combinados con la disciplina política, los convirtieron en piezas clave del engranaje del madurismo.
En el caso de Delcy Rodríguez, Pacheco subraya lo que considera una contradicción profunda: haber sido beneficiaria directa de la democracia venezolana —incluyendo estudios en el exterior gracias a la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho— y terminar convirtiéndose, años después, en una de las figuras más duras del aparato represivo del poder.
¿Traicionaron a Maduro?
Consultada sobre si los hermanos Rodríguez traicionaron a Nicolás Maduro, Pacheco es cuidadosa, pero contundente. Aclara que no posee pruebas documentales, pero afirma que, conociendo su comportamiento político, “no le sorprendería”.
A su juicio, la captura y debilitamiento de Maduro no pudo haberse producido sin filtraciones internas. “Los estadounidenses no llegan con ese nivel de información de la nada”, afirma, sugiriendo que sectores del propio chavismo facilitaron el desenlace.
No obstante, considera que el madurismo como estructura sigue vivo, no por liderazgo, sino por las redes de corrupción que se construyeron durante años y que ahora los hermanos Rodríguez intentan desmontar para rearmarlas a su favor.
La estrategia de ganar tiempo
Sobre la aparente actitud reflexiva y moderada que han intentado proyectar recientemente, Pacheco es tajante: se trata, principalmente, de una estrategia para ganar tiempo. “Para ellos, cada día en el poder juega a su favor y dificulta cualquier transición”, advierte.
Según la periodista, Jorge y Delcy Rodríguez creen firmemente que pueden mantenerse indefinidamente en el poder. Ceder parcialmente ante exigencias internacionales —particularmente de Estados Unidos— sería solo una táctica temporal, hasta que logren recomponer fuerzas, sellar alianzas estratégicas o encontrar condiciones más favorables para reafirmar su control.
“Hoy pueden parecer una alfombra sobre la cual caminan Trump o Marco Rubio, pero eso será así solo mientras lo necesiten”, afirma Pacheco.
Uno de los puntos más incómodos del análisis es el reconocimiento de que, dentro del oficialismo, los hermanos Rodríguez destacan por su eficiencia. Pacheco no los presenta como improvisados ni incompetentes, sino todo lo contrario.
“Dentro del conglomerado del poder, son los más eficientes. Cumplen los objetivos que se trazan, aunque no sean objetivos nobles”, explica. Destaca especialmente el rol de Jorge Rodríguez en la manipulación comunicacional, el control de narrativas, la organización electoral y la penetración de la oposición.
En ese contexto, lo señala como uno de los principales responsables de la fragmentación opositora y del fenómeno conocido como el “alacranato”, mediante el cual se infiltraron y neutralizaron actores políticos adversos al régimen.
Relaciones de poder y Fuerza Armada
Sobre la relación con otros factores clave del poder, como Diosdado Cabello y el ministro de Defensa, Pacheco describe un equilibrio frágil y utilitario. Asegura que la Fuerza Armada venezolana está profundamente desdibujada y penetrada por actividades ilícitas, y que el verdadero poder se ejerce a través del control de grupos delictivos.
En ese esquema, considera que Cabello posee mayor fuerza real que otros actores, pero que todos están dispuestos a dejar de lado rivalidades internas si eso garantiza su permanencia en el poder.
Una advertencia final y una apuesta por el optimismo
Pese al panorama sombrío, Ibéyise Pacheco cierra con una advertencia y una invitación. Conocer a fondo a quienes ejercen el poder —sus motivaciones, debilidades y obsesiones— es una ventaja estratégica para la dirigencia democrática.
“No se puede subestimarlos ni darles demasiado tiempo”, insiste. Llama a la organización, al aprendizaje político y a la presión sostenida para retomar el camino democrático.
Finalmente, aunque reconoce la dureza del momento, afirma que el optimismo no es ingenuidad, sino una forma de acción. “El pesimismo paraliza; el optimismo te lleva a moverte”, concluye.
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