Dayana Cristina Duzoglou: Hacia una Venezuela competitiva en la economía global - LaPatilla.com

Dayana Cristina Duzoglou: Hacia una Venezuela competitiva en la economía global

El mapa comercial del mundo está siendo redibujado. Después de regirnos bajo esquemas inmutables desde la segunda y tercera revolución industrial (periodo que va desde 1870 a 1990), la pandemia que se esparció en el 2020 y la geopolítica han generado cambios de orden económico en donde ahora rigen las relaciones transaccionales y los acuerdos regionales, más que la globalización. Estos cambios le han dado una nueva dinámica a las grandes economías, pero también nuevas oportunidades a países que, como Venezuela, se han quedado atrás y tienen que empezar a buscar integrarse a la economía global.

Para Venezuela esta es una coyuntura crucial. Nuestro país ha sido siempre exportador de recursos naturales y por 27 años hemos estado aislados, con crisis diversas y con una masiva fuga de talento. Hoy, cuando el mundo tiene múltiples ofertas y nuevas dinámicas (desde nearshoring hasta transformación productiva basada en tecnología) podríamos, si hay voluntad política, reinsertarnos y desarrollar una economía diversificada pasando de un modelo extractivista a un modelo basado en la producción, la tecnología que se alinee con las tendencias globales emergentes y el talento humano.





El fin del comercio como lo conocíamos

La globalización que dominó el comercio internacional durante tres décadas está siendo reemplazada por un sistema más fragmentado y geopolítico. La era del libre comercio multilateral, representada por acuerdos globales extensos, ha dado paso a alianzas estratégicas y acuerdos bilaterales que responden a intereses inmediatos de seguridad, tecnología y suministro. Este cambio se da por la fragmentación geopolítica que vivimos en donde dominan los negocios, por lo tanto, los gobiernos desarrollan pactos  de comercio que integran variables como inversiones tecnológicas, propiedad intelectual y valor agregado local, más allá de tarifas arancelarias.

Estos cambios, si bien generan riesgos (como dependencia de mercados específicos) también abren oportunidades claras para países que adopten agendas proactivas que estimulen la creación de hubs de producción especializada. Hay que tomar en cuenta también la tendencia basada en que ahora los países prefieren producir cerca de casa. Es lo que llaman nearshoring: en lugar de fabricar al otro lado del mundo, las empresas buscan aliados vecinos. El objetivo es simple: tener los productos a la mano, ahorrar tiempo y no depender de rutas de transporte largas o inestables.

En nuestra región, esta tendencia ya es una realidad palpable en México, Colombia y Brasil, siendo el caso de México el más emblemático al ser el principal socio comercial de EE. UU., demostrando así que la relocalización es el motor de la nueva economía

Venezuela tiene una ubicación ideal, pero hoy, carece de lo básico: puertos modernos y libertad real. No habrá inserción productiva mientras la mal llamada ‘transición’ de Delcy, Diosdado y Jorge, mantenga a cientos de presos políticos. La economía no despega con ciudadanos secuestrados y familias torturadas por la espera.

La Revolución Industrial 4.0 como puerta de entrada

La cuarta revolución industrial, caracterizada por la convergencia de tecnologías como inteligencia artificial, automatización y análisis de datos, está redefiniendo lo que significa ser competitivo hoy. Si tomamos como ejemplo la red de Faros globales del Foro económico mundial, veremos como la tendencia es usar la tecnología de punta para alcanzar eficiencia en productividad, tiempos de producción y reducción de desperdicios.  

Si nos trasladamos al escenario venezolano actual, dan ganas de llorar, el parque industrial se redujo en más de un 80% desde 1998, pasando de unas 12.000 empresas industriales activas a solo un poco más de 2000 en el 2026, y la mayoría trabaja con menos del 20% de su capacidad instalada. Además, las tecnologías avanzadas no se usan en estas fábricas que se quedaron obsoletas con tecnologías del Siglo XX.

Para cambiar, Venezuela quizás no necesite replicar exactamente los modelos de productividad de las empresas líderes a nivel mundial y podría comenzar con ecosistemas productivos piloto en sectores específicos, por ejemplo, agroindustria avanzada, manufactura ligera y servicios tecnológicos, donde la adopción de la Revolución Industrial 4.0 podría generar resultados exitosos a corto plazo y así empezar a demostrar capacidad competitiva.

Venezuela debe transformar y crear una estructura productiva y esto implica que debemos dejar de ser simples exportadores de materias primas y tenemos que desarrollar corredores productivos, competir por inversión extranjera directa en muchos sectores y sobre todo capacitar y educar a la ciudadanía para el cambio.

Ante años de crisis interna, lo más difícil será superar la inestabilidad política, la institucionalidad frágil, la  inseguridad jurídica y habrá que suplantar las infraestructuras destrozadas que requieren cambios más allá de retoques cosméticos.

Propuestas concretas para integrar a Venezuela al nuevo orden productivo

Para que Venezuela pueda insertarse de forma activa en las nuevas dinámicas productivas globales.

1 Crear Zonas Económicas Especiales (ZEE) transparentes ofreciendo incentivos fiscales y facilidad para repatriar capitales.

2 Forjar alianzas público-privadas (APP) para infraestructura moderna como puertos, nuevas autopistas y  más integración de redes digitales, por supuesto, incentivando la participación privada para poder tener competitividad exportadora (no solo de petróleo y derivados)

3 Otorgar créditos y apoyos a centros de innovación y programas de transferencia tecnológica para crear industrias 4.0.

4 Crear programas de repatriación de venezolanos con incentivos fiscales, visas especiales y redes de apoyo para emprendedores y tecnólogos.

5 Establecer un marco legal confiable para atraer inversiones.

Hay que recalcar que el cambio más profundo que Venezuela debe experimentar es mental y estructural y esto nos obliga a diversificar la exportación, mejorar la educación y sobre todo aprovechar a los venezolanos que regresen de la diáspora para formar a otros venezolanos y para crear startups innovadoras de primer mundo

Venezuela podría convertirse en un socio estratégico de Estados Unidos y demás países del continente en un periodo récord de 5 años. Claro está, si logramos un gobierno democrático muy diferente al narcoestado anterior que solo generó corrupción desbordada y pobreza extrema. A mi parecer, no puede haber cambios profundos si siguen en control político los mismos responsables de la corrupción y la indigencia social.

Reflexión final

La reorganización económica global está en marcha y dejar que Venezuela se quede fuera de esta transformación sería un desperdicio de potencial enorme. Venezuela tiene una ventana histórica para reinventarse como aliado socioeconómico competitivo y, para lograrlo, necesitamos voluntad política, una agenda país moderna y salir de los vicios de la anterior narcotiranía. No puede quedar ni rastro del socialismo destructor y hambreador. He ahí el mayor reto.

Dayana Cristina Duzoglou

X: @dduzogloul