Delcy Rodríguez, heredera por decisión de Trump y partícipe de la represión venezolana - LaPatilla.com

Delcy Rodríguez, heredera por decisión de Trump y partícipe de la represión venezolana

Delcy RodríguezDelcy RodrígueEl poder en las esferas políticas, económicas y petroleras, acumulado durante los últimos años por la figura de Delcy Rodríguez la convirtieron, a los ojos de Donald Trump, en un nombre idóneo para la transición post Maduro. Sin embargo en su perfil hay hechos y circunstancias que la alejan de ese perfil de moderada que se busca posicionar

 

 

 





El 2 de julio de 2024 a Delcy Rodríguez le cayó un árbol de mamón encima. El accidente le causó lesiones en su brazo derecho que, con cierta frecuencia, llevaba con vendajes. Ese día Rodríguez estaba en Cumanacoa, en el oriente de Venezuela, supervisando los daños del paso del Huracán Beryl: fue una ráfaga de esos vientos la que tumbó el enorme árbol encima de ella y parte de su equipo.

Por La Hora de Venezuela | Connectas

El anuncio del accidente lo dio Nicolás Maduro en un acto público, en medio de la campaña para las elecciones presidenciales del 28 de julio de ese año. Con un humor desafinado que envejeció mal, dijo: “A Delcy, trabajando en Cumanacoa, le cayó un misil. Pero ella se repone de todo”.

Y la afirmación luce cierta. Pues año y medio después, la vemos -bastante repuesta- jurando como presidenta encargada de Venezuela después que, en efecto, cayeran bombas norteamericanas sobre Caracas para llevarse a Maduro y su esposa Cilia Flores.

Delcy Eloína Rodríguez Gómez, la mujer que ocupa la silla presidencial en Miraflores con el inesperado aval de los Estados Unidos, es una de las figuras con mayor acumulación de poder dentro del oficialismo venezolano y una operadora clave del entramado político, represivo y económico del Estado.

A Delcy Rodríguez la han presentado como una moderada, una tecnócrata, una chavista “distinta” por sus estudios en Francia e Inglaterra o su excelente dominio del inglés. Lo primero no lo es. Lo confirman la articulista norteamericana Eva Golinger, que pasó varios años en Venezuela al lado de Hugo Chávez, y el ex diplomático turco Imdat Oner, que sirvió en Caracas y recuerda una reunión con embajadores que hubo en 2015 cuando Rodríguez era canciller: “ella llegó dos horas tarde y empezó a gritarle a los diplomáticos de Estados Unidos y los europeos. Ella es una chavista radical, en términos de ideología”, comenta a La Hora de Venezuela.

Lo que sí es Delcy Rodríguez es pragmática, coinciden observadores y analistas. De hecho, su mayor crecimiento dentro de la estructura de poder del chavismo ha sido desde que comenzó a mover los hilos de la agenda económica. Con los años se ha convertido en algo más que la vicepresidenta de turno: es una operadora central del sistema, la figura a la que se recurre cuando hay que confrontar, ejecutar, cerrar filas y conseguir salvavidas económicos.

Delcy Eloína Rodríguez Gómez nació en Caracas el 18 de mayo de 1969. Su biografía política no se entiende sin una fecha posterior: 25 de julio de 1976, cuando su padre, Jorge Antonio Rodríguez, murió bajo custodia policial tras ser detenido por su participación en el secuestro del empresario estadounidense William Niehous. La muerte —atribuida a torturas y malos tratos— se convirtió en un punto de quiebre familiar y, con el tiempo, en una pieza clave del relato chavista sobre la «Cuarta República». Para Delcy y su hermano Jorge, esa historia de victimización operó como herida y como brújula: la política como reparación, como justicia, como revancha.

Esa noción aparece incluso en una frase que alguna vez dijo en televisión: «La revolución bolivariana, la llegada de nuestro comandante, fue nuestra venganza personal».

Además, Delcy no es solo Delcy. Es parte de un dúo que, desde hace años, opera como columna vertebral del gobierno revolucionario: junto a su hermano Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, ambos han sido descritos como «gemelos políticos» del chavismo. Comparten origen, relato y ambición.

Esa alianza familiar explica su fortaleza. En un gobierno donde los apellidos se repiten, la política se hereda y la confianza se administra como un recurso escaso, Delcy ha permanecido por algo fundamental: sirve para sostener el edificio cuando cruje.

Por eso cuando la economía tocó su punto más bajo y necesitaba reflote, Rodríguez se convirtió en la única funcionaria de alto nivel que acudía a las asambleas empresariales, mientras bajo su sombra se iba creando una amplia red de iniciativas privadas. Plataformas de periodismo de investigación como Armando.info han develado nexos de la ahora presidenta encargada con “un séquito empresarial” con ramificaciones en los sectores de construcción, servicios turísticos, inmobiliarias, importadoras de alimentos o empaquetadoras.

En el plano interno, actores del oficialismo la describen como una figura reservada, silenciosa y de bajo perfil, con un círculo de aliados reducido pero altamente leal, aliados que ahora la acompañan en la que podría ser la mayor paradoja de su vida: denunciar en el discurso la detención de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, mientras que en la práctica permite el tutelaje de la administración Trump en la toma de decisiones políticas y se reanudan acuerdos de ventas del petróleo a EE.UU.

Sin embargo, a la mano con la que juega Delcy Rodríguez en este momento le falta, por mucho, las cartas de seguridad jurídica, de confiabilidad, y de garantías constitucionales que los empresarios petroleros le pidieron a Donald Trump para embarcarse en su plan de regresar a Venezuela. Además, sobre ella y su entorno pesa una larga historia de violaciones de derechos humanos, la precariedad económica, más de 800 presos políticos aún en prisión y disputas internas acompañan a la nueva presidenta encargada del país.

Rodríguez fue Ministra del Despacho de la Presidencia (2006), Ministra de Comunicación e Información (2013-2014), Canciller de la República (2014–2017), Presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente (2017-2018) y, desde junio de 2018, Vicepresidenta Ejecutiva. Sin embargo, uno de los puntos de inflexión de su carrera fue su presidencia en la Asamblea Nacional Constituyente, un órgano creado sin referendo previo y no reconocido por la comunidad internacional.

Desde la presidencia de la ANC, encabezó un proceso que anuló en la práctica a la Asamblea Nacional electa en 2015, concentrando funciones legislativas, judiciales y de control político en un cuerpo dominado exclusivamente por el chavismo. Bajo su mandato se aprobaron instrumentos legales ampliamente cuestionados por organismos de derechos humanos.

Fueron los tiempos en que Delcy Rodríguez también ejerció la presidencia pro tempore del Mercosur y en los que Venezuela dejó de formar parte de la organización por haber incumplido el Protocolo de Adhesión.

En este contexto la entonces canciller venezolana protagonizó un episodio imposible de olvidar: En diciembre de 2016, no logró entrar a la reunión de la organización celebrada en Buenos Aires, pero logró ser noticia al mostrarse con un cabestrillo en el brazo producto de la supuestas lesiones que sufrió cuando se le impidió el acceso a la reunión. “Fui golpeada por un policía (…) es bochornoso las ofensas y maltrato físico que se puede dar en el seno del Mercosur a una nación y su canciller”, manifestó en esa oportunidad Rodríguez.

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