Gehard Cartay Ramírez: La amenaza de una provisionalidad prolongada - LaPatilla.com

Gehard Cartay Ramírez: La amenaza de una provisionalidad prolongada

Por Gehard Cartay Ramírez

El Consejo Superior de la Democracia Cristiana en Venezuela acaba de publicar el pasado 20 de enero un claro mensaje en torno a la actual situación nacional donde alerta sobre el peligro que representa una “provisionalidad prolongada”.





No es para menos, por supuesto. Los recientes acontecimientos del tres de enero nos obligan a actuar con la firme decisión de acelerar la inevitable transición que debe producirse “sin prisa, pero sin pausa”, como reza el dicho popular. La inmensa mayoría de los venezolanos ansían un cambio de régimen cuanto antes, porque la posibilidad de salir de la manera más rápida de esta inmensa crisis sólo puede ser mediante acciones expeditas, enérgicas y contundentes, por supuesto que dentro de una estrategia que priorice la paz, la tranquilidad y la estabilidad de Venezuela durante ese proceso.

Aquí no cabe, de ninguna manera, la continuación de los últimos 27 años, y quienes lo pretendan hacer siguen empeñados en desconocer el mandato de los venezolanos, es decir, de la soberanía nacional. No es posible ya continuar en el poder a contracorriente de los deseos del pueblo venezolano, que ya decidió en el 2024 la ruta que el país debería seguir en sustitución de la situación que hemos sufrido por tanto tiempo.

Por supuesto que quienes aún siguen aferrados al poder saben todo esto. Y no deberían olvidar que Estados Unidos no es solamente Trump, ni el Partido Republicano, ni el actual Congreso, sino un país de instituciones sólidas, con contrapesos entre sus poderes, lo que hace casi inviable en su seno una dictadura personalista o partidista.

Algunos han señalado que el régimen venezolano espera por la segura derrota de Trump que anuncian en las elecciones de mitad de período. Otros señalan que apuestan a que la salida del actual presidente, al culminar su período, variará la situación a su favor. Tengo la impresión de que, si llegaran los demócratas al poder, no van a poder revertir en lo inmediato algunas políticas trumpistas, especialmente en materia de control de migración, protección de fronteras, lucha contra el narcotráfico y el terrorismo y su política exterior en relación a Centro y Suramérica.

Por eso mismo, tal como lo afirma el pronunciamiento del Consejo Superior de la Democracia Cristiana Venezolana, resulta peligrosa la tendencia a implantar una “provisionalidad prolongada” por parte del actual régimen. Por lo tanto, agrega su pronunciamiento, “creemos que el respeto a la voluntad popular debe concretarse este mismo año”. Y agregan, contundentemente: “Sólo con la plena vigencia de los derechos inalienables del pueblo, Venezuela reencontrará el camino de la justicia, prosperidad y bienestar, y logrará el regreso de sus hijos dispersos por el mundo”.

Resulta obvio que mientras la situación no evolucione en forma positiva y dinámica esos imprescindibles cambios tienden a ralentizarse y, por lo mismo, no se podrá restituir la confianza y la sinceridad a que aspiramos todos. Menos aún podremos superar la crisis política, económica y social, comenzando por el rescate de la democracia y sus instituciones, el estado de Derecho, el respeto a los derechos humanos y la superación urgente de la situación de empobrecimiento generalizado de los venezolanos mediante políticas que conduzcan a la creación de fuentes dignas de trabajo y empleo, así como a elevar sus niveles de vida y su poder adquisitivo. Estas certeras urgencias explican, por ejemplo, la preocupación generalizada por los presos políticos y la asfixiante falta de libertad de los venezolanos en muchos sentidos.

De manera que estamos obligados a continuar la lucha por la democracia ahora más que nunca. Y esta es una oportunidad excepcional para tal propósito, justamente cuando estamos obligados a dar un salto hacia adelante en la consecución de una Venezuela mejor.