
Estados Unidos continúa reforzando su presencia militar en Medio Oriente ante la posibilidad de un ataque contra Irán. El grupo de combate del portaaviones USS Abraham Lincoln ya se encuentra en el Océano Índico tras abandonar el Mar de China Meridional por orden directa del presidente Donald Trump.
Por The War Zone / Traducción libre al castellano por lapatilla.com
El despliegue incluye un incremento en la llegada de aviones de carga y naves de reabastecimiento de combustible. El mandatario calificó la fuerza como una armada masiva y afirmó que el objetivo es vigilar de cerca los movimientos del gobierno iraní.
Tensiones por la represión interna en Irán
Estos movimientos ocurren en un contexto de máxima tensión tras las amenazas de la Casa Blanca de intervenir militarmente debido a la represión del régimen iraní contra manifestantes, la cual habría dejado miles de víctimas. Aunque el mandatario afirmó haber frenado cientos de ejecuciones, el gobierno de Irán calificó dicha cifra como falsa. Sin embargo, conforme se restablece el servicio de internet en el país, surgen reportes que sugieren que la cifra de muertos podría ser mucho mayor a las estimaciones iniciales.
El despliegue del portaaviones aporta un poder de fuego considerable, apoyado por aviones de combate de última generación y barcos equipados con misiles. A esto se suman aviones caza adicionales que llegaron desde el Reino Unido a bases en Jordania.
Puntos clave del conflicto:
* Seguridad Energética: Expertos advierten que Irán podría intentar bloquear el Estrecho de Ormuz, una vía vital por donde pasa una quinta parte del petróleo mundial.
* Postura de Aliados: Israel ha instado a la cautela para asegurar que existan defensas suficientes ante una posible respuesta iraní, aunque sus mandos militares estiman que un ataque es probable.
* Coalición Internacional: El Reino Unido ha enviado aviones de combate a Qatar para reforzar la seguridad en el Golfo.
Desafíos geopolíticos
La inteligencia estadounidense observa con atención la fragilidad del control del gobierno iraní. Se estima que la inestabilidad actual —derivada de la crisis económica, la sequía y el descontento social— podría desembocar en un cambio de mando.
Sin embargo, analistas advierten sobre la complejidad de una transición en un país con tantas minorías étnicas. Un colapso del gobierno central podría activar tensiones en las fronteras con países vecinos como Azerbaiyán, Turquía e Irak. Por ahora, los actores regionales se encuentran en estado de alerta máxima.
