Olla podrida en el Éjercito: Semana revela cómo militares se estarían apropiando de dineros de gastos reservados

Olla podrida en el Éjercito: Semana revela cómo militares se estarían apropiando de dineros de gastos reservados

SEMANA revela los planes de algunos miembros del Ejército para adueñarse del dinero de millonarias recompensas. Foto: SEMANA

 

Con la caída de Edilberto Marín Gómez, alias Paisa Duber, un hombre de confianza de Iván Mordisco, jefe de las disidencias de las Farc, quedó al descubierto la que sería una perversa operación criminal encabezada por oficiales del Ejército para robarse los dineros asignados al pago de recompensas. Los recursos salen de los llamados gastos reservados, fondos que se manejan con confidencialidad, lo que hace más difícil detectar las irregularidades. SEMANA revela en exclusiva lo que está ocurriendo.

Por Semana





El 25 de abril del año pasado, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, y su cúpula informaron de la muerte, en desarrollo de operaciones militares, de alias Paisa Duber, uno de los delincuentes más buscados en el Guaviare.

Un año antes, en 2024, el Ministerio de Defensa ofreció una recompensa de hasta 50 millones de pesos por quien diera información de este disidente de las Farc. En 2025, el perfil del criminal fue elevado y el monto por quien ayudara a encontrarlo llegó a los 100 millones de pesos.

La importancia del Paisa Duber como objetivo para la fuerza pública era alta. Se trataba de la mano derecha y uno de los jefes de seguridad de Mordisco, líder máximo de las disidencias del Estado Mayor Central. Además, era la cabeza del frente Armando Ríos, que delinque en Guaviare y Caquetá.

Un nuevo escándalo salpica a miembros del Ejército Nacional, que se estarían apropiando de dinero de recompensas. Foto: GUILLERMO TORRES REINA

 

Para ubicar a este criminal, el Ejército y la Policía pusieron en marcha un plan de infiltración de su estructura delictiva. Los uniformados encargados de combatir los objetivos de alto valor lograron lo impensable: reclutar a uno de los hombres de confianza de Duber, quien les brindaba información certera sobre los movimientos del cabecilla; qué hacía, con quién dormía y en qué zonas se movía. Todo lo sabía la inteligencia militar y policial.

Pese a la información que conocían de primera mano, las autoridades llegaron a un punto en el que no resultaba suficiente para dar un golpe certero contra el escurridizo hombre de confianza de Mordisco. Por eso, la inteligencia convenció al infiltrado para que introdujera un sistema electrónico en los objetos personales del Paisa Duber y así “poderlo marcar” (hacerle seguimiento) en tiempo real.

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