
El gobierno mexicano está revisando si seguirá enviando petróleo a Cuba en medio de crecientes temores dentro del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum de que México podría enfrentar represalias de Estados Unidos por esa política, que es un salvavidas vital para la isla caribeña de gobierno comunista, según tres fuentes familiarizadas con las discusiones.
Por Reuters
El bloqueo estadounidense de buques petroleros en Venezuela en diciembre y la dramática captura del presidente Nicolás Maduro este mes han detenido los envíos de petróleo venezolano a Cuba, dejando a México como el mayor proveedor de la isla que sufre escasez de energía y apagones masivos.
El papel crucial de México en el envío de petróleo a Cuba también ha puesto al vecino del sur de Estados Unidos en la mira de Washington. El presidente Donald Trump ha enfatizado que Cuba está «lista para caer» y declaró en una publicación en Truth Social el 11 de enero: «¡NO HABRÁ MÁS PETRÓLEO NI DINERO PARA CUBA! ¡CERO!».
Sheinbaum ha declarado públicamente que México continuará con los envíos de petróleo a Cuba, argumentando que se basan en contratos a largo plazo y que se consideran como ayuda internacional. Sin embargo, fuentes de alto rango del gobierno mexicano indicaron que la política se encuentra bajo revisión interna, ya que crece la preocupación en el gabinete de Sheinbaum de que los envíos puedan generar antagonismo entre Trump y Estados Unidos.
México está tratando de negociar una revisión del pacto comercial de América del Norte T-MEC, al tiempo que convence a Washington de que está haciendo lo suficiente para combatir a los cárteles de la droga y que la acción militar estadounidense contra los grupos en territorio mexicano no es ni bienvenida ni necesaria.
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