
Nuestro
Vuelvo a escribir, lo hago contigo y para ti. Tú y yo nos conocemos desde hace ya un largo tiempo: el nuestro, el histórico, el repleto de luchas, sin sabores y heridas, también –¿cómo no?– el de la camaradería y algunos éxitos, pero hemos estado juntos en todas, las buenas, las malas, las regulares, ya es mucho tiempo, son veinticinco años de peste chavista, de ruindad, crueldad y cinismo y juntos hemos transitado tantos bemoles y dramas, tantos, que nos sabemos el uno y el otro: indoblegables.
Y aquí seguimos, con una mujer, María Corina Machado, como antorcha y guía, como aliada y amiga, como líder inquebrantable de una nación que tiene un sueño de libertad.
Vuelvo a escribir contigo y para ti porque no hay nada ni nadie que doblegue nuestro sueño. Nuestro.
Inhumano
En la era de ChatGpt es difícil escribir porque no hay manera de diferenciarse de la voz unánime y predecible, de la estructuración grandilocuente, no hay intimidad ni singularidad, somos todos parte de un prototipo cibernético, y así nuestras emociones, percepciones y visiones. Todo está definido. Escribir ya no es un reto en el que la palabra intenta expresar a la voz interna, al yo indivisible e irrepetible: a la individualidad. ¿Quién soy si ChatGpt me piensa, agrupa y escribe mejor que yo mismo sobre mí en tan sólo un instante?
Por un lado, nos admira vernos frente a un espejo metafísico; por otro, nos asusta. ¿Hacia dónde va todo esto? ¿Nos marginamos o nos articulamos a la estupefacción tecnológica del momento?
Por eso vuelvo a escribir, para confirmar que soy yo quien escribe: imperfecto, sensible; y no otro perfecto, frío. Inhumano.
Sonreír
En el retorno de la palabra lo primero que ansío decirte es que soy feliz, igual que tú, muy feliz. La prisión de Maduro, el modo espectacular, quirúrgico y heroico como fue encarcelado, las caretas caídas del chavismo, una tras otra, su miedo, su cinismo, su traición, su genuflexión a Estados Unidos (los “archienemigos”), el sátrapa pudriéndose de ira en la tumba, sí, Hugo Chávez desvaneciéndose en su propio asco: “Go home, yanquis de mierda”, y vomitar sobre sí mismo que su “revolución” les entregó el país. Yes!
Lo cierto es que la acción militar del presidente Trump esclarece veinticinco años de mentiras, de gritería falaz, de antiamericanismo embustero. Ahora Delcy y Jorge son las “mascotas del imperio”.
El panorama se aclara, se nos aclara, el chavismo ha quedado desnudo, son una piltrafa y la náusea. Sonreír.
Renacemos
¿Por qué reposé mis palabras en este tiempo? Sencillo, después de mi serie documental “La Peste Chavista” (2014) quedé exhausto desde el punto de vista creativo. Su realización fue financieramente sofocante y su exhibición muy difícil por los ataques sistemáticos de la tiranía chavista contra ella. Aunque sabía que era un testimonio que no le hablaba a este tiempo sino a las eras, creí oportuno presentarlo antes de las elecciones presidenciales de 2024 y con un enorme esfuerzo personal, familiar y profesional, lo logramos. Llegamos a la orilla.
Transcurrido ese tránsito y la dedicación estratégica a operaciones políticas de otro tipo en este año y medio aquí estoy para hacer junto a ti lo que más necesitamos: escribirle a la Venezuela que nace
No sólo espero que me acompañes, espero que me nutras, tu fortaleza me ha inspirado. Renacemos.
Gustavo Tovar-Arroyo @tovarr
