
Sin lugar a dudas desde el 3 de enero 2026, hemos visto cosas insólitas en nuestro país, no tanto que ya es bastante, ver el milimétrico y exitoso operativo en el cual las fuerzas militares de Estados Unidos lograron extraer y llevar a Nicolás Maduro y a su esposa/cómplice y cerebro de innumerables delitos, Cilia Flores ante una corte en Nueva York, si no los sucesos posteriores en los cuales nos quedamos boquiabiertos segundo a segundo observando el cambio radical que han tenido los pranes del PSUV, sus jerarcas, todos guapetones de barrio, eso sí nos tiene estupefactos, ver cómo esa gentuza, dignos herederos del traidor mayor, hoy felizmente difunto, aunque quieran hacer un teatro saben que lo sucedido le cambia el panorama a toda nuestra situación política. Como dicen los investigadores ante casos complicados, se puede pensar que todos son sospechosos ya que están en el momento justo en el que todos se miran y se preguntan quién fue el que vendió a la pareja dictatorial. Hay algunos personajes mas patéticos que otros y que actúan con su mejor máscara de preocupados, de afligidos y resteados para recuperar a «su presidente» pero lo cierto es que sabemos que es una farsa para no ser tan obvios ante sus camaradas. Las calles están sospechosamente vacías de sus convocatorias masivas, uno que otro grupo de vecinos cuidando su caja de CLAP o algunos empleados públicos qué hacen el teatro, pero que saben que ya en Venezuela algo de fondo cambió para siempre.
La agencia de noticias Reuters, fundada en 1851, ostenta una reputación de independencia y credibilidad que ha sobrevivido a guerras mundiales, revoluciones y el nacimiento del internet. Durante más de 170 años, esta institución se ha caracterizado por no divulgar información sin verificarla exhaustivamente. Expandió sus servicios a radio, televisión y plataformas digitales, consolidándose como uno de los proveedores de información más confiables del planeta. Cuando Reuters habla, el mundo escucha. Y vaya si el mundo está escuchando ahora.
El pasado fin de semana, esta venerable agencia reveló algo que haría sonrojar hasta al mismísimo Judas Iscariote: miembros de la administración de Donald Trump habrían entablado diálogos con Diosdado Cabello Rondón meses antes de la operación que terminó con la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero. Según las fuentes consultadas, Cabello emerge ahora como el primer sospechoso de vender y traicionar a quien fuera su comandante supremo. Qué hermoso ejemplo de lealtad bolivariana.
Pero la ironía no termina ahí. Las mismas fuentes informaron a Reuters que estas comunicaciones se han mantenido activas incluso después de la operación. Aparentemente, el capo del Furrial ahora se encuentra en una posición bastante incómoda: implorándole a los estadounidenses que por favor, por el amor de Dios (o del diablo, según corresponda) le quiten esa molesta recompensa de 25 millones de dólares que pesa sobre su cabeza. ¿Su argumento? Que él contribuyó decisivamente al éxito de la captura de su antiguo jefe. Nada es más revolucionario hasta la médula que negociar con el imperio por unos cuantos millones menos en tu cabeza.
Reuters también señaló que representantes estadounidenses advirtieron directamente a Cabello que se abstuviera de emplear sus aparatos de seguridad o militantes partidistas para arremeter contra los sectores de la oposición. Uno imagina la escena: el temido hombre fuerte del chavismo recibiendo órdenes como un alumno regañado en la oficina del director. Sí, señor. No, señor. Lo que usted diga, señor. Tanto discurso antiimperialista para terminar tomando dictado desde Washington.
El seguimiento de estas conversaciones revela que el contacto habría comenzado en los primeros días del actual mandato de Donald Trump. Es decir, mientras Cabello juraba lealtad eterna a la revolución bolivariana en público, en privado ya estaba pasando números de teléfono como adolescente enamorado del imperio que tanto dice detestar.
Y aquí viene lo verdaderamente delicioso: quien lo ve en su programa de televisión, ese espectáculo llamado Con el Mazo Dando que ahora lo ha rebautizado Con el Mazo Adentro. Hablando de lealtad inquebrantable a la revolución, resultó ser su primer traidor. Merece un Oscar, o mejor aún, un premio a la hipocresía más descarada del siglo XXI.
Definitivamente estamos ante un verdadero demonio político. Diosdado Cabello representa ese aborto moral desviado y atrapado en las redes del poder absoluto que corrompe absolutamente.
Todo hombre sin principios que ocupa cargos de poder termina inevitablemente convirtiéndose en una quinta columna destinada al basurero de la historia. Y qué irónico es que precisamente quinta columna sea el término que el chavismo tanto ha usado para describir a sus opositores. Resulta que la verdadera quinta columna estaba dentro de casa, sentada en el sillón del poder, con micrófono en mano, repartiendo amenazas y discursos revolucionarios cada semana mientras negociaba su propia supervivencia a espaldas de todos.
La historia tiene un sentido del humor macabro. El hombre que se presentaba como el guardián más feroz de la revolución, el que amenazaba con “el mazo” a diestra y siniestra, el que juraba lealtad eterna a Chávez y Maduro, resulta ser el arquitecto de la caída de su propio régimen. Si esto fuera una obra de Shakespeare, hasta el dramaturgo inglés la consideraría demasiado obvia.
Quedan las preguntas incómodas: ¿Cuántos otros “leales revolucionarios” están haciendo colas para negociar con el imperio? ¿Cuántos más están dispuestos a cambiar sus principios por inmunidad? ¿Cuántos discursos antiimperialistas más tendremos que soportar de personas que tienen el número directo de la Casa Blanca en marcación rápida?
La revolución bolivariana, al parecer, no murió combatiendo al imperio. Murió negociando con él. Y el epitafio lo escribió el mismo hombre que juraba defenderla hasta la muerte, resultó siendo el sapo mayor, el mejor patriota cooperante del imperio. Con el mazo adentro, efectivamente.
Desde la cárcel del exilio creo que no hay que ser analista especializado para saber que esta jugada maestra tiene otros pasos que se Irán hilando y entenderemos por qué pasaron las cosas como están pasando. Como siempre no cesamos en nuestro empeño por erradicar el comunismo donde quiera que esté, así lo hago y exhorto a quienes me rodean y me siguen a que lo ataquen lo denuncien y luchen después desaparecerlo.
Pronto nos veremos en los maravillosos escenarios de nuestro país.
Acción y progreso, ¡ todos por Venezuela !
Jose Gregorio Briceño Torrealba
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