
Yaxodara Lozada, una mujer de 28 años, lleva más de 15 días y noches durmiendo en las afueras del centro de reclusión Zona 7 de Boleíta, en Caracas, en una vigilia permanente para exigir la liberación de su esposo, detenido sin información clara desde noviembre de 2025 en este controvertido centro de detención de la Policía Nacional Bolivariana (PNB).
Por: lapatilla.com
Desde el pavimento, con cubetas para sus necesidades y agua limitada, Yaxodara confiesa con voz quebrada que lo más difícil ha sido “dormir fuera de casa, dormir fuera de casa”, una vivencia que nunca imaginó enfrentar.
A pesar de ello, asegura que permanecer en la calle la hace sentir “un poco más cerca de mi esposo”, un hombre que siempre estuvo a su lado y con quien hizo la promesa de nunca abandonar a su familia.

La joven lamenta no solo la separación de su pareja, sino también la de sus hijos, quienes han quedado sin mamá y sin papá mientras ella se mantiene firme frente a la reclusión de Zona 7.
“De verdad es impresionante cómo uno se puede acostumbrar a la vida de esta manera”, dice, mientras describe las duras condiciones en las que ella y otras mujeres duermen y sobreviven: hacen sus necesidades en cubetas, se bañan con poca agua y han empezado a presentar infecciones a causa de la exposición y la falta de higiene.
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Yaxodara confiesa que, aunque no sabe si su esposo la puede escuchar desde dentro del centro de detención, siente que “un pedacito de él está aquí conmigo”.
Esta sensación de cercanía es parte de la fuerza que la empuja a continuar en una vigilia que se ha vuelto común entre familiares de presos políticos que esperan noticias de sus seres queridos detenidos arbitrariamente.

La Zona 7 de Boleíta, oficialmente conocida como el Centro de Control y Resguardo del Detenido de la PNB, ha sido objeto de denuncias por parte de ONG de derechos humanos debido a las precarias condiciones de detención.
Originalmente diseñada para detenciones temporales de hasta 48 horas, el lugar alberga a decenas de personas presas por motivos políticos durante semanas o meses, sin transparencia sobre su situación jurídica ni acceso a visitas regulares.
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Familiares como Yaxodara forman parte de un grupo más amplio que ha convertido las aceras de centros de reclusión como este en escenarios de protesta pacífica, durmiendo en colchonetas o bolsas de dormir, con la esperanza de que sus allegados sean excarcelados o al menos reciban fe de vida, algo que muchas familias todavía no han obtenido.
Las vigilias frente a Zona 7 y otros centros penitenciarios en Caracas y otras ciudades reflejan no solo la desesperación de las familias, sino también su lucha por la transparencia del proceso de excarcelación anunciado por Jorge Rodríguez el pasado 8 de enero.
Yaxodara y otros familiares han exigido respuestas claras y el respeto a los derechos humanos, enfrentándose diariamente al frío, la incertidumbre y la falta de información.
Video, cortesía: X/@CaleidoHumano
