
El arzobispo de Miami, Thomas Wenski, alertó este martes de una posible «crisis» en hospitales y asilos en Florida por el fin del Estatus de Protección Temporal (TPS) que protege de la deportación en Estados Unidos a migrantes, que son una cuarta parte de los trabajadores de cuidados en el estado.
Wenski, la American Business Immigration Coalition (ABIC), y otros líderes políticos, religiosos y empresariales presentaron una campaña en Miami para pedir a la Administración del presidente Donald Trump que mantenga el TPS, en particular para más de 350.000 haitianos cuya protección termina el 3 de febrero.
La campaña ‘Care for Seniors, Care for America’ (Preocúpate por los mayores, preocúpate por EE.UU.) argumenta que Florida, destino emblemático de los jubilados, perdería una fuerza laboral de 113.000 personas con la deportación de los haitianos con TPS, quienes contribuyen con 1.300 millones de dólares en impuestos estatales.
Los trabajadores con TPS representan a nivel nacional el 15 % de todos los empleados de salud que no son ciudadanos, mientras que más del 20 % de los haitianos en Estados Unidos trabajan en este sector, según datos de la ABIC.
«No deberíamos forzar a los haitianos a regresar a una crisis en Haití, ni deberíamos crear otra crisis aquí porque los estamos sacando de sus trabajos a la fuerza. Están aquí trabajando legalmente, tienen documentos, no están violando ninguna ley», argumentó el sacerdote.
Los integrantes de la campaña advirtieron de una «profundización de la crisis» de la atención de adultos mayores con la deportación de estos migrantes, pues en Florida los inmigrantes representan uno de cada cuatro trabajadores del sector de cuidados y más del 30 % de roles de apoyo en asilos o casas de retiro.
El arzobispo, uno de los principales sacerdotes defensores de migrantes en Estados Unidos, enfatizó que Florida «tiene una de las mayores poblaciones de beneficiarios de TPS en el país, con 100.000 fuertemente concentrados en el sur de Florida».
«Ellos ayudan en esos trabajos que permiten que sigan funcionando los hospitales, asilos y casas de asistencia. Cuando cuidadores experimentados pierden su autorización para trabajar, los pacientes pierden su cuidado», consideró Wenski.
La Administración Trump ha ordenado terminar el TPS de los haitianos a partir del 3 de febrero, al asegurar que la situación ha cambiado en Haití, donde el mismo Gobierno estadounidense ha implementado una prohibición de viaje por la violencia de las pandillas.
La ABIC pide al Gobierno extender estas protecciones, no solo para los haitianos, sino también para otras nacionalidades afectadas, como venezolanos y cubanos que también obtuvieron permisos laborales gracias al TPS.
«Esto es algo que impactará a todos los adultos mayores, a todos los estadounidenses, especialmente aquí en Miami. La actual lucha migratoria está despedazando a nuestra nación y lastimando nuestra economía. Las soluciones son posibles, expresó Luis Zaldívar, director de proyecto de ABIC.
EFE
