"Borra las conversaciones antes de salir": las tácticas de los venezolanos por temor a que les revisen el celular - LaPatilla.com

“Borra las conversaciones antes de salir”: las tácticas de los venezolanos por temor a que les revisen el celular

“Mami, elimina los chats”. “Hijo, eso queda grabado”. “Borra las conversaciones antes de salir”. Mensajes de este tipo se repiten en el grupo de WhatsApp de una familia venezolana, que pidió mantener su identidad en reserva por temor a represalias.

Por cnnespanol.cnn.com





Se trata de conversaciones recientes, posteriores a la captura de Nicolás Maduro en un operativo militar de Estados Unidos en Caracas.

Si bien la revisión de celulares a ciudadanos por parte de agentes policiales y militares no es algo nuevo, varios testimonios recolectados por CNN muestran que, desde el 3 de enero, estas medidas han aumentado.

Los puestos de control son muchos y están en las rutas y calles, instalados en lugares estratégicos o alternos de Caracas y otras zonas del país. Algunos son fijos, por lo general cercanos a zonas de seguridad o instituciones públicas, pero otros son rotativos. Al girar o al llegar al final de un puente o de una esquina, efectivos policiales, militares o de inteligencia paran a los conductores, les preguntan a dónde se dirigen, revisan los vehículos y, cada vez con mayor frecuencia, sobre todo en el actual contexto de tensión política y bajo el argumento de reforzar la seguridad nacional, monitorean los celulares.

En el clima de incertidumbre que domina al país desde la captura de Maduro, los venezolanos vuelcan sus denuncias en las redes sociales para contar su experiencia de cómo una parada “de rutina” puede terminar en una hora de tensión, revisión de teléfonos incluida. Según testimonios obtenidos por CNN, los agentes buscan contenidos políticos o que puedan incriminar al conductor.

Las denuncias por casos de revisión de teléfonos y el temor a detenciones por difundir contenido político y, en especial, crítico con el Gobierno, se incrementaron tras la entrada en vigencia del decreto de conmoción externa como respuesta al ataque de EE.UU. en Caracas y la captura de Nicolás Maduro. Aunque dicho decreto faculta al poder ejecutivo a adoptar medidas extraordinarias, no detalla el alcance, los criterios o si limita los derechos y libertades de los ciudadanos como la protección a la privacidad en las comunicaciones.

El artículo 48 de la Constitución venezolana, en cambio, sí establece textualmente: “Se garantiza el secreto e inviolabilidad de las comunicaciones privadas en todas sus formas. No podrán ser interferidas sino por orden de un tribunal competente, con el cumplimiento de las disposiciones legales y preservándose el secreto de lo privado que no guarde relación con el correspondiente proceso”.

Sin embargo, CNN recibió varios testimonios de personas a las que les revisaron sus celulares en las últimas semanas. Por eso, muchos venezolanos hablan en clave, evitan nombrar a líderes políticos, borran constantemente el contenido de sus teléfonos y se rehúsan a opinar en grupos de WhatsApp.

“Tengamos cuidado con lo que se habla por Whatsapp”

Desde que Maduro fue trasladado a una prisión de Estados Unidos y, en su lugar, asumió como presidenta encargada Delcy Rodríguez, la situación para los venezolanos de a pie es de completa incertidumbre.

No está claro si habrá elecciones a la brevedad: si bien se ha liberado a presos políticos, no hay información oficial sobre cómo seguirá el proceso; la economía sigue en crisis y los precios de productos básicos cambian a diario.

Sin embargo, hay una certeza: los recaudos que ya se tomaban al circular por las calles siguen vigentes.

“Hoy a la tarde nos llegó un comunicado del consejo comunal del barrio y nos recomendaron que tengamos cuidado con lo que se habla por WhatsApp y por escrito”, se lee en uno de los mensajes de grupo a los que accedió CNN. Esta conversación ocurrió poco después del 3 de enero.

Otro de los mensajes es de un miembro de la familia que está fuera del país y menciona sus ganas de ir a Venezuela. Un familiar le responde que mejor no, que eso “ahorita está complicado”.

Ante la insistencia de otro familiar que dice que viajará de todos modos, le sugieren que elimine sus cuentas de redes sociales y cree una nueva cuenta en Google. Según pudo comprobar CNN, también se revisan celulares de las personas que ingresan al país en el momento en que llegan al aeropuerto.

Una situación que viene de hace rato

La situación no es nueva. Ya antes de la caída de Maduro, controles de rutina podían convertirse en un calvario para los transeúntes. Así lo experimentó en abril del año pasado un cocinero, que pidió mantener su nombre en reserva por temor a represalias. Ese día había sido para él una jornada de trabajo que, de no ser por lo que ocurrió al final, probablemente no recordaría. Pero, cuando salió de su casa rumbo al restaurante donde trabaja, un agente del Servicio de inteligencia (SEBIN) lo obligó a detenerse justo después de un puente en el oeste de Caracas. Eran casi las 11 de la mañana, no le pidieron papeles ni cédula de identidad.

La primera pregunta fue sobre su oficio. “Jefe de cocina”, respondió. El segundo interrogante fue directo al tema político: “¿Tú eres guarimbero?”. “Guarimba” fue el término acuñado por voceros oficiales para referirse en tono despectivo a las protestas antigubernamentales, especialmente en 2014 y 2017. Él respondió que era cocinero e insistió en que trabajaba como jefe de cocina. Incluso le comentó al agente que se había convertido en padre recientemente y que solo quería ir a trabajar y llegar pronto a casa para ver a su hija recién nacida. Acto seguido, le notificaron que le revisarían el carro y el teléfono.

El siguiente paso fue pedirle la clave de acceso a su teléfono. En el buscador del chat escribieron palabras como guarimba y nombres como “Diosdado Cabello” (ministro de Interior y Justicia) y “Nicolás Maduro” (depuesto presidente de Venezuela).

El cocinero le contó a CNN que ya varios de sus amigos habían pasado por situaciones similares y que tenía por costumbre leer y borrar todo contenido relacionado con política, aunque en algún lugar de la galería de fotos guardaba una foto con la líder opositora María Corina Machado. Al poner Maduro en el buscador de WhatsApp, solo aparecieron recetas con plátanos o tomates maduros. Y en la galería solo encontraron fotos de platos y de su hija.

La minuciosa revisión se extendió por cerca de una hora “entre mensajes intimidatorios y las mismas preguntas en modo sospecha”, recuerda. En medio del proceso de revisión del vehículo llamó la atención de uno de los funcionarios un accesorio para motos que él llevaba en su camioneta. “Quédate con eso, yo ya ni moto tengo”, le dijo el cocinero, en un intento de cerrar el momento con un gesto. De inmediato le hicieron la esperada seña de que podía seguir su camino. Miró el retrovisor cuando lo dejaron ir y pudo ver otros carros alineados a la espera de revisión. Aún con una mezcla de miedo y resignación, se retiró del lugar.

La experiencia lo marcó hasta el punto de reducir a cero las conversaciones políticas. Hoy afirma que si recibe un mensaje en esa línea pide que cambien el tema, elimina los textos y vacía de inmediato el chat. Evita salir solo, en especial de noche, porque asegura que aumentó el número de alcabalas. Cree además que tener tatuajes llama más la atención de los funcionarios. Dice que ya lo han revisado en tres oportunidades en menos de seis meses.

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