
En los últimos tres años, decenas de generales han sido removidos durante la implacable campaña del presidente Xi Jinping contra la corrupción y la percepción de deslealtad. Pero la caída, este fin de semana, del general Zhang Youxia, el principal adjunto del presidente chino en el ejército, fue de una magnitud diferente.
Por NY Times
La decisión de Xi de sacar a Zhang y a otro general de alto rango significa que a la Comisión Militar Central, el pequeño comité que dirige las fuerzas armadas chinas, solo le quedan dos miembros: el propio Xi y el oficial que ha utilizado para supervisar las purgas.
Esta medida “representa la aniquilación total del alto mando”, dijo Christopher K. Johnson, exanalista de la CIA que monitorea la política china de alto nivel.
A los 75 años, Zhang tenía la edad suficiente como para que Xi pudiera haberlo jubilado. En lugar de eso, Xi lo convirtió en un paria público.
El Ministerio de Defensa de China anunció que estaba siendo investigado por infracciones no especificadas de las leyes y de la disciplina política. Un editorial publicado el domingo en el periódico oficial del ejército, el Diario del Ejército Popular de Liberación, insinuaba que Zhang estaba siendo acusado de corrupción y, lo que quizá sea más importante, de deslealtad a Xi.
Lo que impulsó a Xi para finalmente tomar acciones contra Zhang es objeto de especulaciones febriles en Pekín y más allá. Algunos creen que Xi pudo haber llegado a considerarlo demasiado poderoso, después de que los propios rivales del general fueran destituidos en purgas anteriores. Otros creen que Xi llegó a la conclusión de que la corrupción sistémica era tan profunda que necesitaba una cirugía drástica para despejarle el camino a una nueva generación de comandantes.
Otras acusaciones son más graves: The Wall Street Journal informó el domingo, citando fuentes anónimas, que Zhang había sido acusado de filtrar secretos nucleares a Estados Unidos.

Lo que sí parece claro es que la purga de Zhang —la más dramática de una oleada de expulsiones militares que se ha llevado a cabo desde 2023— ha planteado interrogantes sobre la estrategia de China hacia Taiwán, en un momento en que el ejército chino ha resultado profundamente mermado por la campaña anticorrupción de Xi.
Investigaciones y desapariciones
Cuando Xi se convirtió en líder de China en 2012, actuó con rapidez para reorganizar el ejército, plagado de corrupción y anquilosado en el pasado desde el punto de vista organizativo. Zhang fue uno de los comandantes elegidos por Xi para ayudar a dirigir ese cambio.
Pero tras una década al mando, parece que Xi llegó a la conclusión de que algunos de sus propios protegidos, elegidos personalmente, se habían contagiado de la corrupción del ejército, y comenzó un nuevo ciclo de investigaciones y purgas.
Desde 2023, oleadas de mandos y oficiales de alto rango del ejército chino, así como ejecutivos de fabricantes de armas, han sido destituidos y sometidos a investigación o, en algunos casos, han desaparecido de la vista sin explicaciones. Las investigaciones han derivado en la salida de almirantes, comandantes militares regionales y miembros de la Comisión Militar Central.
Los estragos de las investigaciones en el ejército fueron visibles en una reunión celebrada el año pasado por el Comité Central del Partido Comunista, un consejo de altos cargos. De los 44 oficiales uniformados nombrados para el comité en 2022, 29 —aproximadamente dos tercios— habían sido purgados o estaban desaparecidos.
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