
Mientras Marco Rubio advierte desde Washington que la opción militar está sobre la mesa, el canciller del régimen, Yván Gil, sigue jugando a que en Venezuela no pasa nada. En un intento desesperado por demostrar que todavía les queda algún aliado, el funcionario corrió a reunirse con el embajador de Turquía, Aydan Karamano?lu, para vender la ilusión de normalidad en medio del naufragio chavista.
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«Revisamos la sólida cooperación bilateral en diversas áreas, incluyendo economía, cultura y política. Además, reafirmamos el carácter positivo de las alianzas y proyectos que unen a nuestros países en un contexto de multipolaridad y cooperación de mutuo beneficio», dijo Gila través de su cuenta en Telegram.
Para el chavismo, hablar de «economía» y «proyectos» con Turquía en este momento huele más a buscar rutas de escape y oxígeno financiero que a intercambio cultural.
Básicamente, el régimen está pasando lista para ver si Recep Tayyip Erdogan sigue siendo el «hermano» incondicional o si también empezará a mirar para otro lado ante la inminente transición.
