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Desde este 3 de enero, Venezuela tomó otro rumbo, algo inesperado para muchos, para la gran mayoría. Se acaba una etapa macabra de nuestra historia y se abren las puertas hacia la reconciliación, la paz, la democracia, el entendimiento civilizado. Para ello habrá de llegar la transición. No ocurrirá de la noche a la mañana, como se dice. Eso lo entendemos, perfectamente, en medio del desespero.
Delsa Solórzano captó desde el quiebre, con el peligroso asomo y la detención de varios dirigentes muy importantes de la unidad, que arriesgar algo era arriesgarlo todo: libertad suya, de los suyos, el partido, la posibilidad de trabajar para la reconstrucción democrática. Visión oportuna. Recogimiento que no fue cobardía, porque ella y nuestro partido siguió trabajando políticamente en el mantenimiento del modo que se pudo, según las circunstancias, del quehacer diario.
Y, aunque, como repite constantemente ante el asedio de los periodistas que esperaron su salida de la concha, cada quien tiene su propia, personalísima, respuesta ante lo que nos pasa y nos pasó, y a ninguno podemos señalar por ello, ella no sucumbió al deseo de retar monstruos con poder, tampoco se fue para que la entrada posterior fuera más dificultosa. Estuvo siempre acá luchando en silencio casi por su partido y por la unidad postulada y defendida con el lema de nuestro Encuentro Ciudadano: Unidos somos mejores.
Encuentro es un partido de centro derecha que por ello nos pone en una posibilidad mayor de amalgamar, de contribuir con los pasos pautados para la búsqueda de la reconciliación, el diálogo, el entendimiento, con todos aquellos que no cometieron delitos de lesa humanidad. Ya lo dijo, ayer mismo el secretario de Estado de los EE.UU., Marco Rubio. De juzgar delincuentes se encargarán los tribunales internacionales o los nacionales cuando los haya libres de acción, aunque todos sabemos bastante bien a quienes acercarnos y a quienes no.
Delsa salió con una inmensa preocupación que, me consta, nunca ha soltado: los derechos humanos y los presos políticos. Con dolor, expresa su angustia por el ¿hasta cuándo? Sumado al llamado por la pronta liberación de todos para poder dar inicio al tal vez lento proceso venidero, porque no parece idónea para nada una reconciliación con presos políticos. Y porque es injusto demás apresar o torturar a alguien por sus opiniones, su orientación política, o por solo expresar gráfica o verbalmente lo ocurrido en algún momento, como es el caso de los periodistas.
Avanzaremos con Delsa y Encuentro Ciudadano en la lucha política de verdad, civilizada, argumentada, por los derechos humanos, por la unidad, por la democracia y la libertad de Venezuela y el continente. Bienvenida Delsa y Encuentro de nuevo a la luz pública. Hace falta vernos más entre los venezolanos, estrecharnos, para cumplir la misión de compartir y debatir ideas, incluso con los contrarios, porque de eso se trata la polémica y el arte de convencer, finalmente, hasta lograrlo, en unidad.
