
La figura del General en Jefe (Ej) Vladimir Padrino López, ministro de la Defensa en Venezuela, está bajo el escrutinio público y judicial, tras una serie de señalamientos, como el de la organización Carive, que lo vinculan con la degradación institucional y la pérdida de honor militar en Venezuela. Así mismo, familiares de militares presos políticos respaldan una misiva en la que le dicen con dureza: “Pronto cerrarás tu historia militar como lo provocaste: sin laureles verdaderos, ante los militares venezolanos”.
Por Sebastiana Barráz | Infobae
La organización Carive, integrada por militares retirados de diversos rangos y componentes, que tiene entre sus líderes al capitán Javier Nieto Quintero y al coronel Isidro Pérez Villalobos, ha hecho pública una misiva abierta titulada: “Carta Abierta a la vergüenza nacional: Vladimir Padrino López”, en la que lanzan duras acusaciones contra el actual titular de la Fuerza Armada.

En el documento, los firmantes afirman que existen “manchas que no se quitan con detergente, sino que se graban en el ADN de la historia”, y señalan directamente a Padrino como el responsable de la “destrucción de la República” y de haber “sepultado el honor militar venezolano”.
Afirma la organización que, bajo el mando de Padrino López, la Fuerza Armada habría dejado de ser el escudo de la nación para convertirse en una “estructura de custodia criminal”. El texto sostiene que la institución, antes símbolo de Simón Bolívar, ahora es vista internacionalmente “con asco y desprecio”, y que el uniforme de un general ha pasado de inspirar respeto a generar “sospecha y náuseas”.

En la misiva se enumeran tres puntos principales: el General con precio, la Fuerza Armada podrida y humillación en directo. Señalan al ministro de Defensa de ser recordado no por sus batallas, sino por una recompensa de 15 millones de dólares ofrecida por tribunales estadounidenses, “no por ser un patriota, sino por ser el guardaespaldas de un cartel”.

Denuncian que la meritocracia ha sido reemplazada por la “lealtad al crimen”, permitiendo que la tropa sufra hambre mientras la cúpula militar se reparte “el botín de la soberanía entregada”.
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