
Es cierto, y los eventos recientes de enero de 2026 han llevado esta crisis a un punto de inflexión histórico y extremadamente complejo. Lo que antes era una crisis institucional y económica crónica, hoy se ha transformado en un escenario de conflicto abierto e intervención internacional. El Quiebre Político e Institucional, tras años de tensiones y las controvertidas elecciones de 2024, el panorama ha cambiado drásticamente este mes:
Caída y captura: Nicolás Maduro fue capturado tras una intervención militar liderada por Estados Unidos el 3 de enero de 2026. Dualidad de poder: Actualmente existe una presidencia interina ejercida por Delcy Rodríguez (bajo estado de emergencia), mientras que sectores de la oposición y la comunidad internacional debaten el futuro de una transición liderada por figuras como Edmundo González y María Corina Machado. control territorial: El Estado de Derecho es frágil. Aunque hay un control coercitivo en las ciudades, existen zonas bajo el dominio de grupos armados e incertidumbre sobre la cadena de mando militar.
La complejidad de la situación económica y petrolera, la economía venezolana está en una fase de «reinicio forzado»: expectativas de Apertura: Analistas proyectan una posible reactivación económica del 30% si se concretan los acuerdos petroleros con la administración Trump, aunque el país requiere inversiones superiores a los 100.000 millones de dólares para recuperar su industria. Dependencia externa: El país se encuentra en un escenario de «tutela», donde el alivio de las sanciones y el regreso de trasnacionales energéticas son la única vía para frenar la hiperinflación persistente. Crisis Humanitaria y Social.
Este es el aspecto más doloroso y urgente: Desplazamiento: ACNUR y la OIM reportan que la violencia reciente ha generado nuevas olas de desplazamiento interno y hacia las fronteras. Pobreza: Se estima que el 86% de los hogares vive en condiciones de pobreza, con un sistema de salud colapsado que depende casi totalmente de la ayuda humanitaria internacional (OCHA). Servicios públicos: Los apagones y la falta de agua potable siguen siendo la norma, agravados por la inestabilidad de la infraestructura tras los recientes ataques.
Si hablamos de perspectivas futuras, la situación en Venezuela sigue siendo incierta y dependerá de diversos factores, como la evolución de la economía petrolera, las decisiones políticas externas y la presión internacional. Sin embargo, es evidente que la salida de la crisis requerirá un esfuerzo conjunto de todos los actores involucrados y una voluntad política de encontrar soluciones a largo o mediano plazo.
Sin embargo, el régimen continúa gravitando en el paradigma mediático, la crisis se impone. Además, por su dominio en los medios tiene toda una fortaleza relativa. No obstante, la relevancia que posee el contenido real de la esencia de la actividad política no debe ser ignorada. Delcy Rodríguez transita por una cornisa de un país ha estado sumergido en la peor crisis política, económica y social de la historia.
La crisis en Venezuela es compleja y está interconectada en múltiples niveles. La búsqueda de soluciones duraderas implica no solo abordar los problemas inmediatos, sino también trabajar hacia un cambio político que permita construir un futuro más estable y próspero para todos los venezolanos. La comunidad internacional sigue prestando atención a la situación, aunque la resolución del conflicto interno requerirá un compromiso sostenido por parte de todas las partes involucradas.
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