Ramón Centeno: Mi madre murió a los trece días de salir yo de la cárcel - LaPatilla.com

Ramón Centeno: Mi madre murió a los trece días de salir yo de la cárcel

El periodista Ramón Centeno junto a su madre, Omaira Navas.

 

Ramón Centeno, de 37 años, es un periodista desencantado de haber sido chavista que ha sufrido la dureza e injusticia de la cárcel por haber entrevistado a unos narcodiputados. Eso le mereció cuatro años de prisión hasta que logró ver la luz de la calle el pasado miércoles 14 de enero, cuando el régimen excarceló a 19 periodistas como «un gesto unilateral» de los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez y no como una política de amnistía y reconciliación de la transición.

Por Ludmila Vinogradoff | ABC





Pero su madre, Omaira Navas, de 66 años, murió en los brazos de su hijo 13 días después de su liberación condicionada. La alegría del reencuentro y de poder abrazarlo le duró poco tiempo.

El permiso de excarcelación de Ramón Centeno lo obliga a presentarse al tribunal cada 30 días, «pero no dice que no puedo hablar con los medios, en este caso con ABC«.

 

—¿Cómo fue la lucha de su madre?

—Mi mamá fue una mujer luchadora y una guerrera. Ella me salvó y la que me inculcó los valores del perdón, del amor al prójimo y de luchar por nuestros derechos. Estuve cuatro años en cama en la cárcel y ella siempre me dio la esperanza de la libertad. Me llevaba la comida y el cariño. Tuve suerte de contar con una madre tan entregada y abnegada.

—¿Cómo murió su madre?

—Fue el día de la audiencia preliminar. Después de cuatro años en la celda, por fin era convocado al juzgado. Ese día, el pasado lunes, ella me animó a ir a la audiencia porque yo no tenía ganas. Me acompañó y estuvimos esperando durante cinco horas a que llegara la jueza, pero nunca llegó. Así que pospusieron la comparecencia. Al regresar a casa, a las cuatro de la tarde, mi mamá me dice que se siente mal y que siente mareos y ataques epilépticos. Yo la llevo al hospital, el Clínico Universitario, y allí la operan de un derrame cerebral. Ella sale bien de la operación y al día siguiente, el martes 27 de enero, muere en mis brazos por un paro cerebral. Nunca me dijo que estaba enferma.

—¿Qué sintió en ese momento?

—Un desgarro. Un dolor muy hondo y grande. Es indescriptible la pérdida de una madre y mucho más en estas circunstancias. Ella, que era maestra, no pudo resistir tanto sufrimiento que le causó la prisión. Después de haberme acompañado en todo este calvario de la prisión, una vez libre yo había hecho planes para dedicarme a ella y poder disfrutar de su compañía. Mi madre fue la mujer que me acompañó en la tristeza y la alegría.

—¿Cree que la familia también es víctima de la represión del régimen?

—Si, la persecución mata también a los familiares que están fuera de las rejas, sin duda.

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