Cientos de mensajes entre Epstein y la princesa Mette-Marit provocan escándalo en Noruega

Cientos de mensajes entre Epstein y la princesa Mette-Marit provocan escándalo en Noruega

Jeffrey Epstein en 1997 y la princesa Mette-Marit de Noruega en diciembre de 2025. Getty Images

 

La desclasificación de más de tres millones de documentos relacionados con Jeffrey Epstein el pasado viernes tiene una nueva e inesperada protagonista: la princesa Mette-Marit de Noruega y, por extensión, la familia real del país nórdico. Los archivos del empresario —que supuestamente se suicidó en la cárcel en agosto de 2019— dejan un reguero de folios con el nombre de la princesa, que está citada alrededor de mil veces en los mismos. Ambos se cruzan decenas de correos, en tono amistoso, muy cercano (ella le llama “encantador”) y que llega a rozar el coqueteo, durante años. Se ven en ocasiones, aunque, al parecer, ella no visitó la conocida isla donde se cometieron numerosos delitos sexuales. Ambos se cuentan intimidades: él se preocupa por su salud; ella, por buscarle pareja. En un correo, ella le llega a decir: “París es bueno para el adulterio”. En otro, él a ella, en referencia a las obras de Nabokov, autor de Lolita: “Ahora veo por qué te gustan estos libros”.

Por El País





Se sabía que la esposa de Haakon de Noruega, el heredero al trono, había mantenido una relación con Epstein; ella misma pidió disculpas por ello en 2019. Entonces habló de una relación entre 2011 y 2013 y de una reunión. Ahora, los papeles muestran que hubo varios encuentros (parece que en Nueva York, Miami y Oslo) y también que se extendió durante más tiempo; de hecho, justo el viernes —seis años después de aquel primer perdón— palacio afirmó que llegaba hasta 2014. El sábado, la princesa, de 52 años, pidió, de nuevo, disculpas públicas. Por el momento, no hay evidencias de que Haakon, también de 52, se viera o escribiera con el pedófilo.

Los documentos desvelan que la relación entre Mette-Marit de Noruega y Jeffrey Epstein arrancó en enero de 2011; por entonces tenían 37 y 58 años, respectivamente. Entonces, un listado de asistentes al Foro de Davos deja ver que un hombre llamado Boris Nikolic, consultor científico de la fundación de Bill y Melinda Gates, coincidió con Mette-Marit en la reunión suiza (una lista filtrada entre los papeles así lo muestra). Mes y medio después, a finales de febrero, Nikolic le escribe al empresario para preguntarle si estaría en Nueva York en marzo. “Una amiga” iba a ir a visitarle. “No es la típica royal, es retorcida”, afirma, junto a una búsqueda de Google sobre ella. Es Mette-Marit.

Debieron conocerse, por tanto, porque el cruce de mensajes filtrados arranca alrededor de otoño de 2011. No hay duda de que la princesa es ella misma: utiliza su correo oficial de la casa real noruega para el intercambio. “Te busqué en Google”, le dice la princesa al empresario en una de sus primeras comunicaciones. En diciembre de ese año, por ejemplo, él le felicita la Navidad. “¿[Desde la] isla de Jeff?“, responde ella, conociendo, por tanto, la existencia del lugar. ”Sí“, responde él.

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