El día que EEUU perdió un bombardero B-52 en Groenlandia

El día que EEUU perdió un bombardero B-52 en Groenlandia

Vista aérea de la base Pituffik / Wikimedia Commons

 

Desde que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, capturó al líder de Venezuela, ha dejado claro su interés en adquirir Groenlandia. Trump argumenta que Estados Unidos necesita la isla más grande del mundo “por razones de seguridad nacional”.

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Sin embargo, el poder estadounidense en la isla del Ártico está presente desde hace décadas. El 21 de enero de 1968, en plena Guerra Fría, un bombardero estratégico estadounidense B-52 se estrelló en el hielo del noroeste de Groenlandia, a escasos kilómetros de la base aérea de Thule.

A bordo transportaba cuatro bombas de hidrógeno. Aunque ninguna detonó, el accidente reveló uno de los episodios más delicados del despliegue nuclear estadounidense y dejó interrogantes que siguen abiertos más de medio siglo después.

El avión, con nombre en clave HOBO28, había despegado desde Nueva York como parte de una misión rutinaria del programa “Chrome Dome”, que mantenía bombarderos armados en vuelo permanente para garantizar una respuesta inmediata ante un posible ataque soviético.

Durante el trayecto, un fallo en el sistema de calefacción llevó a un error humano crítico: la ventilación fue bloqueada con cojines de espuma para combatir el frío extremo. Minutos después, se produjo un incendio a bordo que llenó la cabina de humo y dejó inutilizados los sistemas electrónicos.

Ante la imposibilidad de realizar un aterrizaje de emergencia en Thule, el comandante ordenó la evacuación. Seis tripulantes lograron saltar en paracaídas, pero uno de ellos murió al golpearse durante la salida. El B-52 continuó su trayectoria sin control hasta impactar contra el hielo del mar de Baffin. La colisión activó explosivos convencionales de las bombas, que se fragmentaron, pero no provocó una explosión nuclear porque las cargas no estaban armadas.

Armas nucleares en territorio declarado libre

El accidente sacó a la luz una contradicción política, Groenlandia, entonces territorio danés, estaba oficialmente declarada zona libre de armas nucleares. Sin embargo, documentos desclasificados demostraron que Estados Unidos almacenaba y sobrevolaba la isla con armamento nuclear desde los años cincuenta, con el conocimiento tácito del Gobierno danés. Durante décadas, esta realidad fue negada públicamente, hasta que en los años noventa estalló el escándalo conocido como “Thulegate”.

En los años posteriores al accidente, se retiraron millones de metros cúbicos de hielo y restos del avión contaminados por material radiactivo, que fueron enviados a instalaciones nucleares en Estados Unidos. Groenlandeses locales participaron en las labores de rescate y logística sin haber sido informados inicialmente del riesgo radiológico.

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