
El Dron MQ-20 Avenger de General Atomics logró una intercepción aérea autónoma contra un avión tripulado. La prueba demostró cómo la nave usa sensores infrarrojos para detectar objetivos sin ser vista, un avance clave en la aviación militar.
Por El Universo
El ejercicio destacó el progreso del software de combate bajo condiciones reales. Al procesar datos y reaccionar sin ayuda humana, el sistema impulsa el desarrollo de fuerzas aéreas mixtas donde las máquinas autónomas pelearán junto a los pilotos.
Características del dron MQ-20 Avenger de Estados Unidos
Para esta misión, el dron usó un sensor infrarrojo especial de la firma Anduril. A diferencia de los aviones comunes que emiten señales de radar para buscar otros aparatos, este sistema solo “siente” el calor que desprenden los motores enemigos, lo que le permite acercarse en silencio y sin ser detectado, indica Interesting Engineering.
Una vez que detecta ese rastro de calor, su cerebro electrónico toma el mando. Sin que un piloto le dé órdenes desde tierra, la máquina calcula la mejor ruta, se posiciona detrás del otro avión y realiza un disparo de prueba con éxito, demostrando que puede “pensar” y actuar rápido por su propia cuenta.
Incluso mientras realizaba estas maniobras agresivas de “caza”, el dron fue muy respetuoso con las normas de tráfico aéreo. Se mantuvo siempre dentro del área asignada y evitó las zonas prohibidas, probando que puede ser letal en combate pero totalmente seguro para el resto de aviones civiles y militares.
Michael Atwood, directivo de General Atomics, valoró este gran avance. “La demostración refuerza nuestro compromiso y destaca la creciente sofisticación de los sistemas autónomos”, explicó, señalando que estas máquinas están listas para trabajar con pilotos humanos en los escenarios más complejos.
Lea más en El Universo
