
Un mes que parece una década. El huracán de cambios provocado por la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero, en una de las operaciones militares más espectaculares de la historia del continente, ha convertido el dolor en esperanza. Y en incertidumbre: cada día se suman nuevas sorpresas en un proceso de final incierto.
Por: El Mundo
La penúltima llegó ayer desde el Palacio de Miraflores, cuando Delcy Rodríguez, presidenta encargada y teledirigida desde Washington, nombró a Daniella Cabello nueva ministra de Turismo, para dejar claro que en el chavismo reciclado el nepotismo es tan importante como en en los tiempos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Una de sus herramientas para permanecer aferrado al poder mientras se saca el mayor de los provechos.
La hija de Diosdado Cabello, jefe del aparato represivo revolucionario, es una jovencita eterna de 33 años que ha fracasado en sus incursiones en el mundo artístico (quiso ser cantante) y también en el universitario, donde no existe certeza de que acabara sus estudios de Ciencias Políticas. Su currículum no ha sido ningún inconveniente para que pase a formar parte del gobierno de facto de Delcy, heredera de esta forma del ministerio en el que también ejerció su madre, Marleny Contreras. En la actualidad fungía como la presidente de la Fundación Marca País, lo que aprovechó para pasar tiempo en Bilbao con su tía, Glenna Cabello, cónsul bolivariana en la capital vizcaína.
Otra de las excentricidades del asunto, sólo posible en revolución, es que la ministra destituida es la cubana Leticia Gómez, cercana a la familia del número dos del chavismo. Todo queda en casa.
«Este régimen no es legítimo. En última instancia, la legitimidad de su sistema de gobierno se alcanzará a través de un período de transición y elecciones verdaderas, algo que aún no han tenido», sostuvo ayer Marco Rubio, secretario de Estado que teledirige las operaciones políticas en diálogo constante con los hermanos Rodríguez y que ahora cuenta sobre el terreno con la diplomática Laura Dogu, recibida en Caracas como si se tratara de la enviada de un país aliado.
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