
Comenzó con la más mínima grieta en el temido sistema de gobierno autoritario de Venezuela.
Una cadena de televisión emitiendo comentarios de una líder de la oposición. Otras figuras de la oposición diciendo que salían de la clandestinidad. Un grupo de estudiantes universitarios que se enfrentó públicamente a Delcy Rodríguez, exigiéndole que liberara a los presos políticos.
Por NYTimes
A continuación, Rodríguez hizo sus propios anuncios sorprendentes: dijo que cerraría El Helicoide, la tristemente célebre prisión que los grupos de derechos humanos han descrito como un centro de tortura, y propuso una ley de amnistía masiva que podría liberar a cientos de presos políticos que siguen recluidos en cárceles venezolanas.
En conjunto, estas medidas hacen que muchos en Venezuela se pregunten si están surgiendo signos de deshielo tan solo un mes después de que las fuerzas estadounidenses capturaran al predecesor de Rodríguez, Nicolás Maduro, y lo llevaran a la fuerza a Estados Unidos.
Cualquier flexibilización de las restricciones autoritarias podría revertirse, por supuesto, y ya han surgido reacciones en contra por parte de algunos miembros del gobierno. Pero el hecho de que se estén produciendo estos debates es un sorprendente reflejo de la rapidez con la que está cambiando el panorama político en Venezuela, a medida que Rodríguez se enfrenta a presiones internas para relajar las políticas represivas y mejorar la economía.

“Están entregando mucho más de lo que yo pensaba que podían entregar en tan corto tiempo”, dijo Colette Capriles, psicóloga social de la Universidad Simón Bolívar de Caracas, citando tanto el cambio radical de las políticas petroleras nacionalistas como lo que denominó “gestos serios de apertura del espacio político y público”.
“La situación del gobierno interino es de vulnerabilidad en el sentido de que está obligado a oír”, dijo Capriles. “Está necesitado de construir en verdad algunos consensos que funcionen”.
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