
La cadena de televisión británica BBC denuncia hoy en un reportaje de investigación que «miles» de vídeos sexuales, grabados con cámaras espía colocadas ilegalmente en hoteles de China, se venden en ese país aunque la distribución del porno sea ilegal.
La cadena califica el problema como «una epidemia», pues hay numerosas páginas web donde pueden encontrarse estos vídeos con imágenes reales de parejas en el momento de practicar sexo en sus habitaciones de hotel, ignorantes de que están siendo grabadas.
Algunos de los sitios web ofrecen incluso material para consumir en vivo y en directo.
La unidad de investigación de la BBC ha encontrado muchos de los vídeos alojados en la mensajería de la plataforma de Telegram. En uno de los mensajes se anuncia una «oferta» de grabaciones procedentes de 180 hoteles distintos, en provincias distintas.
El periodista que firma el reportaje comprobó personalmente que había contenido disponible de 54 cámaras distintas, la mitad de ellas operativas en vivo, si así se desea.
Pone el ejemplo de un sitio concreto que a cambio de 450 yuanes (65 dólares) mensuales daba acceso al contenido de cinco cámaras, que comenzaban a grabar en el momento en que el cliente activa la electricidad de la habitación. El sistema permite rebobinar algunas escenas y hasta descargarlas y guardarlas.
Otro sitio ofrece hasta 6.000 vídeos que datan desde 2017.
Cámara escondida en el conducto de ventilación
En una de las habitaciones identificadas por los reporteros, la minicámara, que apuntaba directamente a la cama, estaba escondida en el conducto de ventilación.
Con frecuencia, los vídeos están acompañados de comentarios de los participantes en el chat, que califican regularmente a las mujeres como «prostitutas» y otros sinónimos.
La cadena británica se enfoca en el caso de un supuesto propietario de algunas de las cámaras, al que llegaron a través de un chat, y calcula que, basado en las tarifas que ofrece y los seguidores que tiene, ha podido ganar 163.000 Yuanes (22.000 dólares) desde abril con su negocio.
Estas actividades infringen varias leyes chinas, que prohíben la venta de pornografía, la colocación de cámaras en hoteles sin conocimiento del cliente y hasta el uso de Telegram (que los usuarios se descargan supuestamente mediante VPN).
Los reporteros hablaron con un usuario de Hong Kong, consumidor de estos vídeos «desde que era adolescente», y ahora tiene más de 30 años. Sostiene que le atrae de esos vídeos el hecho de que parezcan más auténticos que el porno profesional.
Sin embargo, en una ocasión fue grabado con su novia sin él saberlo y luego encontró las imágenes disponibles en Telegram. Desde entonces, siempre salen a la calle con gorros y sombreros por miedo a ser reconocidos.
Por su parte, la plataforma Telegram respondió a la BBC que prohíbe de forma explícita compartir este tipo de contenidos, recibe de manera regular denuncias y elimina «millones de contenidos dañinos cada día», sin entrar en detalles. EFE
