David Mendoza: Del rojo a la democracia productiva - LaPatilla.com

David Mendoza: Del rojo a la democracia productiva

Quién se iba a imaginar que luego de ver el valle de Caracas arder y temblar, mientras un hombre auto percibido como un sultán caribeño bananero, que había perdido la mínima sindéresis tan necesaria y la prudencia, y que pretendía gobernar de forma vitalicia, era puesto prisionero y presentado ante un tribunal estadounidense —sin entrar en otras consideraciones—, estaríamos hoy a las puertas de una apertura petrolera sin precedentes, tutelada por los Estados Unidos. Nos encontramos en medio de un tránsito hacia la libertad luego de más de dos décadas y media de pérdida de la institucionalidad; un largo periodo de oscuridad que tuvo uno de sus hitos más altos de crueldad en el último quinquenio, bajo el signo del latrocinio y la incompetencia roja, dejando un país en ruinas pero con la voluntad intacta.

Ante este panorama de estabilización, surge la necesidad de retomar imperativamente la importancia hasta ahora esquilmada de temas que fueron postergados por la emergencia y el saqueo. Es pertinente retomar una de las partes más infartadas del «corazón político» de cualquier gestión seria en Venezuela: la moneda, el crecimiento económico y la mitigación del riesgo presupuestario (posteriormente ampliaré la batería temática).





La Moneda: Escudo y Estímulo de la Producción

Soy de la firme opinión de que preservar nuestra moneda es fundamental para acompañar el desarrollo a través de una acertada política monetario-cambiaria que proteja y estimule la producción. Perderla equivaldría a sacrificar nuestra capacidad de impulsar actividades que, en condiciones de obligada competitividad internacional, nos sería imposible asumir. Como bien advertía, entre otros, Miguel “paquetico” Rodríguez, el exministro de planificación de CAP, sería condenar al país al destino de ser un eterno monoproductor.

Vale aclarar que, durante mucho tiempo, el desorden macroeconómico del país produjo, durante casi todo el periodo rojo, un descarado y apátrida subsidio a las importaciones. En algunos casos, como el de las bolsas de comida, esto significó la máxima gravedad: era el gobierno mismo el que, además del subsidio cambiario, importaba y vendía por debajo del precio de la factura del intermediario. Esta práctica implica una afrenta directa para el sector productivo venezolano y un ejercicio de dumping institucional; destruyó la competitividad interna bajo un esquema de dependencia absoluta.

La administración del valor de la moneda implica un BCV absolutamente autónomo, política y administrativamente. Los miembros del directorio deben dar la cara y rendir cuentas al Poder Legislativo; la rendición de cuentas es la base de la democracia que espero se construya sobre los escombros de la mala praxis.

El Espejismo del Turismo y el Giro Imprescindible

Es lógico pensar que la inversión petrolera impulsará al resto de la economía de manera integral. En este contexto, surge la idea del desarrollo del sector turismo, dadas nuestras maravillas naturales y el potencial de crecimiento de la industria. Ciertamente, el turismo irriga riqueza en sectores aislados y genera una empleabilidad que el petróleo no ofrece. Sin embargo, hay que poner los pies sobre la tierra: el país requiere una inversión masiva en servicios públicos y vialidad para ser competitivos.

Más importante aún: desde el punto de vista del riesgo presupuestario, el turismo no ayuda a mitigar el impacto de la volatilidad del petróleo. Al contrario, lo acentúa. El turismo es altamente elástico en su demanda al ciclo económico; ante una crisis o recesión, la gente deja de viajar mucho antes de dejar de consumir energía.

En este nuevo tránsito, es inevitable e imprescindible un cambio de paradigma radical. El mayor «logro» de la gestión anterior se basó en vender a países ideológicamente aliados, como es el caso de Rusia, un turismo de solidaridad político-ideológica. Eso no es industria; es un paliativo para el aislamiento internacional y una extensión de un modelo que prefirió la «familiaridad» socialista antes que la excelencia. Debemos prepararnos para brindar servicios turísticos internacionales competitivos a nivel mundial, totalmente desvinculados de la narrativa ideológica. El futuro nos traerá un cambio profundo en el tipo de turista que visite el país: uno que no venga por afinidad política, sino atraído por la calidad, la seguridad y la oferta profesional de un destino de clase mundial.

Sectores Estratégicos: El Cruce de la Matriz Decisoria

No se trata de abandonar actividades económicas, se trata en inicio de trabajar intensamente en fomentar la incorporación de los grandes actores de estas industrias al ecosistema venezolano en las áreas que nos son prioritarias y estratégicas, y en las cuales podemos crear condiciones favorables para la producción de bienestar. La agroindustria, la farmacéutica, la energética no petrolera, la de servicios financieros y la tecnología, entre otras— no surgen al azar. Son el resultado de cruzar en una matriz de decisión las ventajas comparativas con la necesidad estratégica.

Esto no impide brindar espacios para la iniciativa del pequeño y mediano productor; se trata de entregarle una invitación VIP a los que saben y pueden hacer, para que hagan, de tal manera de impulsar rápidamente una recuperación económica a la altura de la histórica circunstancia. Me refiero a sectores que no solo aprovechan nuestras fortalezas naturales y humanas, sino que son parcialmente inelásticos al ciclo económico, mitigando parcialmente los vaivenes de los precios internacionales del crudo.

En fin, aun cuando no estamos en posición de escoger con desdén la industria a desarrollar, ni de rechazar tan siquiera a un quiosco de periódicos, sería ideal tomar decisiones bien orientadas, con propósitos claros que impulsen el desarrollo nacional sin efectismos, de manera consistente y sostenible. Estamos ante una gran oportunidad para ahora sí, hacer las cosas bien. 

 

Cronología de la Inflación en Venezuela (1999 – 2025)

Periodo Contexto Económico Inflación Estimada (Rango/Pico) Acción Monetaria (Ceros eliminados)
1999 – 2007 Control de Cambio: Inicia el control de divisas y se mantiene una inflación de dos dígitos. 12% – 31% Ninguna (hasta 2008).
2008 – 2012 Bonanza Petrolera: Gasto público masivo pero con inflación persistente a pesar del control de precios. 22% – 30% -3 ceros (Bolívar Fuerte).
2013 – 2016 Crisis de Escasez: Caída de precios del petróleo e inicio del financiamiento monetario del BCV. 56% – 274% Ninguna.
2017 – 2021 Hiperinflación: Periodo de destrucción del valor de la moneda y colapso del sistema de precios. 65,000% – 1,700,000% (Varía según fuente) -11 ceros (En dos reconversiones: 2018 y 2021).
2022 – 2025 Dolarización y Ajuste: Desaceleración del ritmo inflacionario mediante la quema de reservas y dolarización de facto. 190% – 35% (Tendencia a la baja) Uso extendido del Dólar USD.

(Datos BCV/Fuentes Oficiales)

Datos Clave del Acumulado Total de ceros eliminados: 14 ceros en total ($10^{14}$).Cifra matemática: El acumulado total es un número de 15 o más dígitos, lo que lo hace incalculable en términos prácticos de poder adquisitivo real. Referencia de valor: Lo que en 1999 costaba 1 Bolívar, hoy (sin las reconversiones) costaría 100.000.000.000.000 (100 billones) de aquellos bolívares.

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