
Irán calificó como “un buen comienzo” las negociaciones nucleares indirectas que ha mantenido este viernes con Estados Unidos en Omán y afirmó que han acordado continuar negociando, aunque no concretó una fecha.
“Es un buen comienzo”, dijo el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, a la televisión estatal de su país tras las negociaciones de hoy.
Araqchí afirmó que ha mantenido “largas e intensas” conversaciones con el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, y Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump, mediante el intercambio de mensajes a través del ministro de Exteriores omaní, Badr bin Hamad al Busaidi, mediador de las negociaciones en Mascate.
El diplomático iraní explicó que han acordado continuar las negociaciones, pero cómo se llevará a cabo este proceso requiere consultas con Teherán y Washington.
Araqchí dijo que tras “ocho turbulentos meses” y la guerra de los doce días con Israel existe una gran “desconfianza que es un obstáculo en las negociaciones”.
A pesar de ello, mantuvo que “si Estados Unidos continua con este enfoque podemos llegar a la formación de un marco de negociaciones en las próximas conversaciones”.
Las negociaciones se celebran bajo las amenazas del presidente estadounidense Trump de intervenir militarmente en Irán, para lo que ha desplegado el portaaviones USS Abraham Lincoln y su grupo de combate -formado por tres destructores lanzamisiles- cerca de aguas iraníes en el golfo Pérsico.
Se trata de las primeras negociaciones entre ambos países desde la guerra entre Irán e Israel en junio, en la que Estados Unidos participó con el bombardeo de instalaciones nucleares iraníes, lo que ha paralizado la capacidad de enriquecimiento de uranio iraní.
Las dos partes han llegado a estas negociaciones muy distanciadas incluso en lo que pretenden discutir y por ahora se desconoce si se ha producido un acercamiento en sus posturas.

Estados Unidos busca incluir en la agenda, además del programa nuclear iraní, la limitación de sus misiles balísticos y hablar de su apoyo a los grupos regionales de Hamás, Hizbulá y los hutíes del Yemen, mientras Teherán quiere negociar exclusivamente la limitación de su programa nuclear.
Los dos países mantuvieron conversaciones el año pasado en Mascate, con Omán como intermediario, pero llegaron a su fin tras el inicio de la guerra entre Irán e Israel.
Estas negociaciones se producen en uno de los momentos más bajos de la República Islámica tras vivir en enero las protestas más violentas desde su fundación en 1979, en medio de una grave crisis económica, un fuerte descontento de la población, su peor sequía en décadas y carencias de electricidad y gas.
Las protestas comenzaron en diciembre por la caída del rial, pero pronto se extendieron por el país pidiendo el fin de la República Islámica y llegaron a su fin en una represión en la que Teherán reconoce 3.117 muertos.
Pero organizaciones opositoras como Hrana, con sede en Estados Unidos, sitúan en 6.872 los fallecidos, si bien continúa verificando más de 11 mil posibles muertes, así como 40 mil arrestos.
EFE
