Nos equivocábamos con Júpiter: no es tan grande como pensábamos - LaPatilla.com

Nos equivocábamos con Júpiter: no es tan grande como pensábamos

Durante décadas, Júpiter ha sido para la ciencia y en los libros escolares un referente imponente: el planeta más grande del sistema solar, un gigante gaseoso cuya masa supera con creces la de todos los demás planetas juntos y cuya atracción gravitatoria ha influido profundamente en la historia de nuestro vecindario cósmico.

Por larazon.es





Su enorme escudo magnético protege a sus lunas de la radiación solar, sus bandas de nubes y tormentas son iconos de la astronomía visual, y su famosa Gran Mancha Roja (más grande que nuestro planeta) ha sido observada desde la Tierra durante más de 350 años. Sin embargo, aunque creíamos conocer ese mundo a la perfección, un nuevo estudio basado en datos de la sonda Juno sugiere que nuestra colección de libros de texto necesita una actualización: Júpiter es más pequeño y “plano” de lo que pensábamos.

Gran parte de lo que se enseñaba sobre las dimensiones de Júpiter databa de las misiones Voyager y Pioneer, que en los años setenta y ochenta transmitieron señales de radio a través de la atmósfera joviana y observaron cómo se deformaban para deducir todos los aspectos de este mundo. Con apenas seis mediciones, esos datos se convirtieron en el estándar.

La misión Juno, en órbita alrededor de Júpiter desde 2016, ha cambiado el modelo. Gracias a que su trayectoria ahora pasa “detrás” del planeta desde el punto de vista de la Tierra, sus señales de radio atraviesan la atmósfera de Júpiter antes de llegar a las antenas terrestres. La medición de la curvatura de estas señales y su retraso ha permitido a los científicos re

Los resultados, publicados en Nature Astronomy, muestran que el planeta gigante es unos 8 kilómetros más estrecho en su ecuador y alrededor de 24 kilómetros más “aplanado” entre polos que las estimaciones anteriores. Para poner esos números en contexto en la inmensidad de Júpiter, cuyos radios polares y ecuatoriales rondan los 66.842 km y 71.488 km respectivamente, las diferencias pueden parecer diminutas, pero son suficientes para mejorar significativamente los modelos sobre su estructura interna.

Este “nuevo” Júpiter sigue siendo enorme (todavía con un diámetro más de once veces mayor que el de la Tierra), pero la precisión del nuevo estudio nos permite entender mejor su atmósfera, sus fuertes vientos y, sobre todo, su interior profundo, donde se combinan hidrógeno y helio bajo presiones y temperaturas extremas. Tener una forma más exacta ayuda a los científicos a interpretar las mediciones gravitatorias y a afinar nuestros modelos sobre cómo se formaron y evolucionaron los gigantes gaseosos, no solo Júpiter, sino también los innumerables exoplanetas gigantes que se observan alrededor de otras estrellas.

“La forma actualizada tiene importantes implicaciones para los modelos de estructura interior, ya que respalda una atmósfera más fría y enriquecida con metales, lo que ayuda a conciliar las discrepancias entre los modelos, las mediciones de la sonda Galileo y las temperaturas derivadas de la Voyager – confirma el estudio -. El perfil de radio refinado también mejora la referencia espacial para las mediciones dependientes de la presión, ofreciendo un contexto más preciso para interpretar la dinámica atmosférica de Júpiter”.