
El chavismo luce una nueva cara, ahora moderada y cordial, que busca ser aceptada a lo interno y externo durante el tiempo que les ofrece la transición para permanecer en el poder, bien los 90 o 210 días que establece la Constitución venezolana o más allá de los 18 o 24 meses que propone el presidente Donald Trump.
Por Ludmila Vinogradoff | ABC.es
Ha pasado el primer mes desde la caída de Nicolás Maduro. Y Venezuela ha cambiado de rostro, pero no de gobierno que sigue estando en manos de los chavistas después de 27 años en el poder. Y los nuevos encargados de conducir el país, bajo la tutela de los Estados Unidos, han dado un giro sorprendente de adaptación y resiliencia que ha puesto a más de uno a reflexionar sobre el futuro del país.
Desde el 3 de enero, fecha de la captura y extracción de Maduro y su esposa Cilia Flores al juzgado de Nueva York, los nuevos gobernantes del país han evitado hablar de transición, de su permanencia en el poder y de elecciones, pero sí se han esmerado en organizar marchas pidiendo el regreso del exmandatario y su mujer, y cumplir con las órdenes de Washington como la aprobación de la Ley de Hidrocarburos y la Ley de Amnistía para la Convivencia y Paz.
La hoja de ruta establecida por Washington: estabilización, recuperación y transición, tampoco es mencionada por Caracas. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, le dice sí a todo lo que le pide hacer Trump, pero a lo interno invoca la soberanía y declara que no se arrodilla ni irá «arrastrada» para hablar con Trump.
Cuando este jueves se inició el debate sobre el Proyecto de Ley de Amnistía para la Convivencia y la Paz, un requisito primordial que le exige Trump, Delcy Rodríguez pidió celeridad para discutir el proyecto en el Parlamento chavista. Hubo un retraso de cinco días pero a la final se superó el obstáculo para salvar el tema este jueves.
Después de pasar el primer trámite en el Parlamento, Delcy elogió la aprobación del legislativo diciendo que «debemos superar nuestras diferencias a través de relaciones armónicas y de convivencia democrática», enfatizó. Justamente las divergencias y la convivencia democrática no se han visto en los 27 años de chavismo por lo que un cambio en esa dirección es bienvenida, sostienen sectores religiosos y sociales.
Jorge Rodríguez pide perdón
Tras aprobar por unanimidad el proyecto de amnistía en la plenaria de la Asamblea Nacional, el presidente de la Audiencia Nacional, Jorge Rodríguez, sorprendió al pedir perdón a Venezuela. «Pedimos perdón. Porque lo digo con claridad, A mí no me gustan los presos. Puede ser por los códigos penales, o por lo que sea», dijo al apoyar la ley de amnistía.
Y es que el también psiquiatra parlamentario siempre se ha caracterizado por acusar de «fascistas» a los dirigentes de la oposición y pedir su encarcelamiento sin mostrar pruebas. El giro de pedir perdón ya es un paso digno de mencionar, dicen los analistas.
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