
Una de las grandes inquietudes que durante años ha rodeado tanto a la comunidad científica como a la humanidad en general es cuándo podría producirse el verdadero fin del mundo. Esta pregunta ha dado lugar a numerosos estudios, teorías, hipótesis e interrogantes sobre cómo y cuándo podría ocurrir un evento de tal magnitud.
Por Semana
Hace algunos años, específicamente en 2012, se especuló ampliamente que llegaría el fin del mundo y que una catástrofe acabaría con toda la vida en la Tierra. Sin embargo, esto no ocurrió y quedó reducido a una simple teoría. Lejos de cerrar el debate, ese episodio incrementó el interés de los expertos por seguir investigando y comprender mejor el futuro del planeta.
Gracias a los avances tecnológicos, hoy es posible realizar estimaciones mucho más realistas sobre un eventual fin de la vida en la Tierra. Aunque se trata de escenarios lejanos, estas proyecciones generan tanto expectativa como temor, al intentar poner fecha a un acontecimiento de tal magnitud. En ese contexto, una supercomputadora habría arrojado nuevas conclusiones.
Las supercomputadoras más avanzadas continúan evolucionando para impulsar grandes descubrimientos científicos. En esta ocasión, la NASA utilizó una de estas potentes herramientas no para una misión espacial, sino para analizar una de las mayores incógnitas de la humanidad: cuándo podría producirse el fin de la vida en la Tierra.
Según un estudio reseñado por el medio BGR, investigadores de la Universidad de Toho, en Japón, junto con la agencia espacial estadounidense, emplearon uno de los superordenadores más potentes del mundo para descartar teorías conspirativas y obtener proyecciones más precisas. El resultado fue claro: al planeta le queda un tiempo limitado de habitabilidad.
El estudio señala que el aumento progresivo de la radiación solar provocará que la Tierra se vuelva inhabitable dentro de aproximadamente mil millones de años, estimando el fin de la vida alrededor del año 1.000.002.021. No obstante, este proceso comenzará mucho antes. El progresivo calentamiento del Sol causará una disminución del oxígeno, un aumento extremo de las temperaturas y un deterioro significativo de la calidad del aire.
La investigación concluye que la vida no desaparecerá de forma repentina, sino a través de un proceso lento e irreversible de degradación de las condiciones ambientales del planeta.
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