
El ministro de Defensa chavista, Vladimir Padrino López, dejó ver las costuras del descontento en los cuarteles este lunes 9 de febrero. En una reunión con la cúpula militar y el aparato de justicia castrense, el funcionario reconoció implícitamente la necesidad de revisar con lupa los temas más sensibles que mantienen caldeados los ánimos de la tropa: los ascensos, las sanciones y los juicios.
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Rodeado por el Inspector General y los directores de personal, Padrino López aseguró que se trazaron una meta de «trabajo especial» para atender las quejas internas. Sin querer queriendo, enumeró la lista de problemas que aquejan a los uniformados, mencionando específicamente la revisión de la «materia de ascensos, de reconocimiento de antigüedad, de sanciones disciplinarias y de juicios».
Así mismo, intentó maquillar la situación alegando que buscan «ponerse al tiempo» y «echar de lado al burocratismo».
Con este discurso, Padrino admitió que la llamada «revolución» mantiene trabas administrativas que afectan directamente la carrera y la libertad de los funcionarios, prometiendo ahora que el personal será «objeto y sujeto de la justicia».
