En cuestión de meses, por Omar González Moreno - LaPatilla.com

En cuestión de meses, por Omar González Moreno

Esa es la pregunta que más se repite en las calles, en los mensajes clandestinos que salen de Venezuela y en las conversaciones con quienes ya no aguantan más.

Y la respuesta hay que decirla sin rodeos, sin anestesia y sin mentiras piadosas.





El régimen venezolano ya está derrotado, aunque aún no haya terminado de caer.

Su final no ha sido sencillo, pero sí inexorable.

Tras la captura del narcodictador, el sistema comenzó a resquebrajarse por dentro, se abrieron las grietas, estallaron las traiciones y hoy lo que queda es una estructura corroída, sostenida a empujones y miedo.

La llamada “interina” no es un proyecto de poder ni una solución definitiva. Es apenas un puente administrativo, un trámite político obligado, una estación de paso hacia la verdadera transición. Nada más. Quien no lo entienda, se engaña o quiere engañar.

Muchos venezolanos —con toda razón— exigen un cambio inmediato. Lo quieren ya. Lo necesitan ya. Pero los procesos de demolición de una dictadura no se improvisan ni se hacen a capricho.

El desmontaje del régimen tiene tiempos, fases y condiciones, y eso ha sido dicho con claridad desde los centros de decisión nacional e internacional.

La verdad, dicha sin eufemismos, es esta, el cambio ya comenzó. No es una promesa, es un hecho en desarrollo.

Como lo ha señalado con claridad la Premio Nobel María Corina Machado, en un lapso aproximado de ocho a diez meses estarán dadas las condiciones mínimas para un proceso electoral auténtico, no una farsa chavista maquillada.

Hablamos de elecciones reales, con un CNE nuevo e independiente, sin operadores del narcorégimen.

Con observación y supervisión internacional efectiva, no turismo electoral.

Con conteo manual de votos, con testigos en cada mesa.

Un proceso limpio, verificable y sin trampas.

Cuando esas condiciones estén garantizadas, iremos a una elección transparente y verdadera.

Y allí no habrá sorpresas, María Corina Machado será la candidata y arrasará con una mayoría histórica que sepultará definitivamente al chavismo y a sus cómplices.

Más que una elección, será un acto de desagravio nacional.

Millones de venezolanos —de todos los sectores, credos, regiones y condiciones sociales— votarán para cerrar un ciclo de humillación, miseria y saqueo.

Votarán por el futuro. Votarán por la libertad. Votarán por la Dama de Hierro.

Ese día marcará el acta de defunción final del régimen y el inicio de la transición verdadera, renovación institucional, reconstrucción económica, recuperación social y limpieza política.

Venezuela volverá a tener República.

Sí, los venezolanos quieren el cambio ya. Y tienen razón. Pero lo que vivimos hoy no es espera, es el ocaso irreversible de un sistema podrido que ya no se sostiene. El Titanic del socialismo se hunde sin remedio, y en Miraflores solo quedan músicos desafinados tocando órdenes que vienen de afuera.

La libertad está en camino.

La nueva Venezuela viene en marcha.

Sin más que agregar, nos leemos la próxima semana.