
Reconciliación con verdugos
Difícil momento nos ha tocado vivir, no entiendo qué obramos los venezolanos para merecernos esta peste histórica llamada chavismo. ¿Por qué tanta maldad, crueldad, cinismo y corrupción contra Venezuela y los venezolanos? ¿Qué hicimos para merecernos semejante castigo bíblico: Chávez, Maduro, Delcy, Diosdado, Jorge? ¿Qué nos pasó como sociedad para alcanzar semejante nivel de devastación y ruina? Como nación somos un espejo roto esparcido por Venezuela y el mundo. Somos una nación partida en pedazos.
Hemos luchado, sí, pero aún la herida está abierta. El encarcelamiento del tirano, Maduro, bregada durante años, es un salto cuántico hacia la libertad, pero ésta todavía no llega, se complica.
Estamos mejor, pero la transición es compleja: nuestros aliados norteamericanos nos exigen “reconciliación” con los verdugos.
Tiempo de política
La historia de las naciones no siempre es una irrupción telúrica o un ataque de epilepsia político como fue la “revolución chavista”. Es un murmullo de voces disidentes que se edifican en coro unánime. Desde que admitimos que la lucha por la libertad puede ser noviolenta y violenta, el giro de los eventos ha dado un cambio trascendental. Maduro está preso, muchas voces se alzaron: activistas, estudiantes, maestros, vecinos, políticos, desterrados y familiares de presos, perdimos el miedo. El cambio era indetenible.
La desmovilización forzada finaliza. Después de la rueda de prensa del presidente Trump el 3 de enero se abrió el espacio para la política y el activismo social. Hagamos política, pensemos en la transición.
El chavismo está obligado a estrecharle la mano a Venezuela y nosotros tenemos que estrecharla de vuelta. Difícil.
Pacto Nacional
Creo que antes de completar semejante heroísmo, quiero decir, antes de que los venezolanos le estrechemos la mano a nuestros verdugos chavistas, tenemos que completar un pacto nacional liderado por María Corina Machado, el espíritu más relevante de esta gesta histórica. Un pacto no es una claudicación, es una forma que responde a un complejo tiempo político. Venezuela necesita evitar las rencillas mediocres entre partidos y activistas. Un pacto nacional, moral y republicano es el primer paso. ¿Quiénes lo realizan?
Debe ser liderado por María Corina y debe incluir a aquellos factores que han luchado contra la tiranía pese a sus fracasos. Sin alacranes, sin claudicados, sin colaboracionistas, sin cínicos.
Necesitamos acuerdos en una nación fragmentada para lograr el sueño de libertad. Es complejo, sí, pero es lo urgente.
El Nobel por ser distinta
María Corina no sólo ha sido heroína y a su modo “redentora” de la coherencia política, ha sido además un síntoma del instante venezolano, de nuestra época. Superó la fatiga del liderazgo opositor y reinventó el espíritu fraternal y cultural del tejido social venezolano. Incómoda para todos y contra todos porque rescata unos valores de la venezolanidad que habían sido desechados por décadas: la moral, la excelencia, la entrega, la coherencia, la familia. Su fuerza no es la retórica inútil, sino la esperanza de un futuro diferente.
La política comienza cuando se deja de mentir. María Corina rechazó parecerse al chavismo como erróneamente lo hizo Capriles y otros. No cayó en el chantaje socialista, lo enfrentó, lo venció.
Su verdadera victoria no es haber vencido al régimen, sino haber sido distinta a él e inspirar a los venezolanos a también serlo.
La complejidad del instante
No es ni será fácil transitar este período de reformas graduales junto al chavismo, pero estamos obligados a hacerlo. No sólo será lo más benevolente, sino especialmente lo menos sangriento. La libertad no llegará como un acontecimiento explosivo, sino como una visión en el horizonte. Para lograrlo la organización popular será lo más importante. Si el chavismo no cede, Venezuela y su aliado EE.UU. les pasará por encima. La complejidad del instante nos obliga a todos, chavistas y venezolanos. Eso sí, no habrá impunidad, habrá justicia.
No puede haber reformismo ni reconciliación sin verdad. Los venezolanos debemos permanecer vigilantes, nuestra tarea no ha terminado. Cayó el tirano aún no cae la tiranía.
Mientras Jorge Rodríguez permanezca en el poder, la transición será mera escenografía. Es complejo, muy complejo, el instante.
Pero este nuevo desafío también lo venceremos.
Gustavo Tovar-Arroyo @tovarr
