Luis Manuel Aguana: Estado de soberanía suspendida - LaPatilla.com

Luis Manuel Aguana: Estado de soberanía suspendida

Difícilmente podemos entender lo que está ocurriendo en la Venezuela post-Maduro si no le echamos una mirada a lo que ha ocurrido en el pasado en situaciones similares. Al examinar una retrospectiva solicitada a una IA, surgieron ejemplos claros de otros Estados que han sido sometidos como lo ha sido Venezuela desde el 3 de enero. Observen la siguiente aproximación:

“Si usamos “Estado tutelado” en el sentido amplio de una entidad política formalmente autónoma pero subordinada en la práctica a otro Estado por coerción militar, ocupación, amenaza permanente o imposición institucional, hay ejemplos de sobra a lo largo de la historia”. La respuesta también incluyó una larga experiencia desde la antigüedad y el mundo clásico hasta el siglo XXI de Estados subrogados a otros por la vía de la fuerza, incluyendo la tutoría de la desaparecida Unión Soviética (URSS) de la antigua Alemania Oriental (RDA) (ver ChatGPT, Ejemplos de Estados tutelados, en https://chatgpt.com/s/t_6988bb05899081919c8c071378ab68e0).





Lo más interesante de la respuesta fueron los rasgos comunes en todos los casos y en toda la historia desde la antigüedad, desde que existe el concepto de tutelaje por la vía de la fuerza, y en especial uno de ellos que resalta por fundamental: la soberanía formal es distinta a la soberanía real. Y esto es lo que parece no haber entendido todavía el liderazgo político al pretender convencer a la población de que “existirán” elecciones para ellos en un supuesto corto plazo. Veamos.

“La soberanía formal es la que existe en el papel y en el discurso jurídico. La soberanía real es la capacidad efectiva de un Estado para decidir y ejecutar sin que otro actor pueda vetar, imponer o revertir esas decisiones. En los Estados tutelados por coerción, ambas se separan deliberadamente” (ver IA ChatGPT, La soberanía es el núcleo central de la tutela, en https://chatgpt.com/s/t_6988bd982dd4819187027aa6539d5418).

Analicemos el “Indicador práctico (regla empírica)”: “Un Estado no es soberano en sentido real si: No puede cambiar de rumbo político, militar o geopolítico sin riesgo inmediato de intervención, sanción decisiva o colapso inducido. No importa cuántas elecciones celebre ni cuántas embajadas tenga”.

La respuesta finaliza: “En síntesis: La tutela no elimina la soberanía: la vacía donde importa y la conserva donde legitima. Por eso es tan estable: Reduce resistencia, externaliza costos y preserva la apariencia de orden internacional”.

Y eso es exactamente lo que están haciendo los EEUU en Venezuela. Han vaciado nuestra soberanía, conservándola según sus intereses. La Constitución de 1999, y por consiguiente la soberanía del país, está suspendida hasta nuevo aviso. Ninguno de los actores políticos locales tiene decisión alguna en lo que ocurre u ocurrirá en el país hasta tanto cese la situación de tutela. Y esa es otra historia que habrá que analizar en algún momento, ya que no hay ninguna garantía de que la tutoría finalizará luego de que la tiranía castro-chavista-madurista haya cesado completamente, porque eso dependerá del interés político del tutor en ese momento. Y esto no tiene nada que ver con si nos gusta o no lo que está sucediendo. Son simplemente los hechos.

Entonces, ¿con cuál autoridad o respaldo puede cualquier político hablar de que en Venezuela existirán elecciones de cualquier naturaleza en algún momento, si no es porque el tutor así lo haya decidido?

En ANCO sugerimos respetuosa y públicamente al tutor, el presidente Donald J. Trump y a su Secretario de Estado, Marco Rubio, que ante una situación completamente inédita de un régimen sin ningún sustento legítimo, que el plan de 3 fases ideado por su Administración podía “ser mejorado sustantivamente con la inclusión de este  proceso constitucional (el proceso Constituyente), luego de la denominada fase de Estabilización, para que el pueblo venezolano pueda elegir en paz a sus representantes en toda la geografía del país, para que luego la Asamblea Nacional Constituyente electa, pueda designar un verdadero y legítimo Gobierno de Transición Nacional y de Reinstitucionalización Democrática Representativo, en ejercicio y acatamiento a los artículos 5, 62, 70, 326, 333, 347, 348 y 350 constitucionales, integrado por venezolanos de trayectoria y experticia pública intachable, con representación de la Fuerza Armada, y la participación de las fuerzas políticas y sociales del país que deseen una solución democrática y electoral para Venezuela” (ver Carta Pública al Presidente Donald, J. Trump, en https://ancoficial.blogspot.com/2026/01/comunicado-anco-carta-publica-al.html)

Creemos, al publicar esta sugerencia, que ese curso de acción es muy ventajoso para ambas partes, y que realizar elecciones en un contexto de ilegitimidad extrema del país y sus instituciones sería agravar la situación de los venezolanos, si en realidad el tutor desea devolver al país su soberanía plena.

Un estado de soberanía suspendida podría ser beneficioso para la ejecución del plan hasta su fase de estabilización, pero operar las dos fases restantes -Recuperación y Transición- con los 5 poderes públicos del Estado completamente ilegítimos desde hace más de 27 años, para intentar enderezar la legitimidad institucional del país eligiendo nuevas autoridades, no haría legítimo lo que venga, sino todo lo contrario. Ahora mismo, las leyes que están saliendo de una Asamblea Nacional ilegítima están naciendo con ese pecado original y pueden ser objetadas por cualquiera en un país con Estado de derecho. En otras palabras, esas leyes serían irritas al recuperar Venezuela su soberanía plena. Ningún inversionista correría el riesgo de colocar a largo plazo su dinero en un país en semejante situación.

Sin embargo, si la idea de los EEUU es extender el tutelaje a largo plazo, la situación sería diferente. El tutor -EEUU- defendería por encima de la soberanía formal del país cualquier inversión realizada como demostración de su control o tutelaje, ejerciendo la soberanía real.

El planteamiento que hemos hecho de devolver la soberanía del país a quien le pertenece, el pueblo de Venezuela, no solo podría darle respaldo popular formal a los EEUU por la acción realizada, sino que le daría sustento legitimo -político y jurídico- a cualquier acción que venga, y que vaya en un sentido acordado y conjunto, que respete la libertad y progreso de ambas naciones libres y autónomas, sin necesidad de tutela alguna, dando el tiempo y seguridad necesarios para la inversión estable de largo plazo y beneficio mutuo, que al final es lo que todos deseamos.

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