
El gobierno de Curazao ha tomado nota de la reciente publicación del Departamento del Tesoro de Estados Unidos sobre una nueva licencia general, que permite ciertas transacciones relacionadas con petróleo venezolano bajo condiciones específicas.
Por Aldrich Hermelijn | Crónicas del Caribe
Este desarrollo podría crear un nuevo marco legal que permitiría nuevamente el almacenamiento, transbordo y posible procesamiento de crudo de origen venezolano en la isla, siempre que las empresas involucradas cumplan estrictamente con los requisitos establecidos por el gobierno estadounidense.

La Licencia General No. 46 (GL 46), emitida por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), autoriza determinadas actividades vinculadas a la exportación, almacenamiento, transporte y refinación de crudo venezolano. Sin embargo, estas operaciones solo están permitidas cuando son realizadas por empresas estadounidenses calificadas y bajo condiciones específicas, incluyendo el cumplimiento de estrictas normas de supervisión y control financiero.
Posibilidades para Bullenbaai y Emmastad
Para Curazao, esta nueva licencia representa la posibilidad de reactivar el uso de la infraestructura petrolera existente en Bullenbaai y Emmastad, instalaciones que durante años han estado infrautilizadas tras la paralización de las actividades tradicionales de refinación.
Actualmente, la terminal de Bullenbaai ya habría alcanzado su capacidad máxima de almacenamiento, estimada en aproximadamente seis millones de barriles de petróleo. Paralelamente, las empresas Global Oil y 2BAYS han reanudado conversaciones que habían sido suspendidas el año pasado, con el objetivo de reactivar lo antes posible el denominado “tren de asfalto” en Emmastad, tomando en cuenta los nuevos desarrollos regulatorios.

El primer ministro Gilmar Pisas ha expresado satisfacción ante estos acontecimientos. Según indicó, el gobierno, a través de la empresa estatal 2BAYS y Curaçao Refinery Utilities (CRU), continuará haciendo su máximo esfuerzo para facilitar solicitudes relacionadas con el uso u operación de las instalaciones petroleras de la isla, siempre en cumplimiento con las exigencias legales y en coordinación con operadores y socios internacionales relevantes.
Marco legal complejo
Aunque la licencia GL 46 amplía el margen para ciertas actividades comerciales, no implica una liberalización total del sector petrolero venezolano. Las operaciones deben cumplir con condiciones estrictas, incluyendo mecanismos específicos para el manejo de pagos y restricciones sobre ciertos tipos de transacciones. Además, la autorización no cubre actividades de exploración o producción, sino principalmente almacenamiento, transporte y comercialización bajo supervisión.
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